Nación

La sobrina de Leonardo Favio en Tortuguitas

Del diario Clarín.
Se corre un bucle de la cara y responde que sí, que es «una mochila, una mochilaza», que «son años de terapia» y que «bueno, me la tengo que bancar: hay que sostener la herencia».

¿Qué significa ser la sobrina de Leonardo Favio y cantar? Luciana Jury afronta la pregunta obvia con naturalidad, pero agrega: «También es pesado ser la hija de mi papá». Su padre, Jorge Zuhair Jury, es guionista de la mayoría de las películas de Favio, también director (El fantástico mundo de la María Montiel), cuentista y cantante aficionado. «De ahí vengo, de ese menjunje».

La Jury, como la bautizó Pichuqui Mendizábal al presentarla en una peña del conurbano, puede estar tranquila. A los 34 años debutó con un disco en el que exhibe una voz y una expresividad extraordinarias. La demora valió la pena: con la guitarra y la dirección técnica de Carlos Moscardini, en Maldita huella, La Jury aborda con garra y una entonación sorprendente un repertorio que va de temas del propio Moscardini a piezas no tan transitadas de Atahualpa Yupanqui (Eleuterio Galván), Carlos Gardel (El sueño) y hasta Luis Alberto Spinetta (Credulidad). Una brisa campera atraviesa el disco.

Nació en Capital, pero desde los cinco años vive en Tortuguitas. Dice que su casa es el origen de todo, que el arte le fue legado por ósmosis.

¿Cómo es eso?

En casa siempre había expresiones artísticas. Música a full: Violeta Parra, los Olimareños… mucho canto popular. Así fui creciendo, me fui construyendo. Después yo tomé mis propios caminos. Pero me acuerdo que mi viejo siempre agarraba la guitarra y se cantaba algo. El es netamente un cantante frustrado. Pero tiene un vuelo… Se nota mi Edipo, ¿no? Y bueno… Ahora está a punto de estrenar una película sobre Miguel Angel Estrella.

¿Y con tu tío cómo te llevás?

Es un amigo. Hablamos de la vida más que de música. Tiene un sentido del humor genial. Además, claro, lo admiro mucho como artista. Mi película preferida es Aniceto, la original y la que estrenó ahora.

Dice que sólo pudo dedicarse al folclore después de un largo trajín. «No es sencillo hacer música popular con la familia que tengo. ¡Hasta mi primo, Nico Favio, hace música! Con Nico tengo la mejor. Antes de hacer lo que hago pasé por el rock. Con unos amigos formamos una banda que se llamaba Claroscuro. En folclore adoro a Nacha Roldán y en rock, mi referente es Janis Joplin. En Claroscuro la imitaba todo lo que podía».

¿Podés vivir de la música?

Estoy arrancando. Yo vivo de dar clases de canto. Ahora espero poder salir más al ruedo. Ya está, me animé: es hora de mostrarme. Nunca tuve un plan definido, ni de vida ni de nada. En el 2000 hice la carrera en el ISER y me recibí de locutora.

Sos casi contemporánea de Soledad… ¿El boom de ella no te favoreció?

No, yo en aquel momento estaba en cualquiera. Creo que era mi etapa rockera. Lo que sí te puedo decir es que, si bien no tengo que ver con su estética, la fui a ver una vez y me maravilló su energía. No podía dejar de mirarla. Me gusta porque es auténtica.

Comenta que por ahora no piensa mudarse a la Capital («me tira Tortuguitas, me gusta») y que cada vez está cantando más en La Peña del Colorado. Que perdió los temores. Y que ahora sí, «prepárense… Voy a sostener la pesada herencia que arrastro»●•

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