Vicente López

Vicente López: territorio fértil para la marcha opositora

Sin el rigor científico de una encuesta pero con la obviedad de la realidad, Diario PH habló con algunos de los participantes de la marcha que se realizó frente a la Quinta de Olivos, que fue principalmente opositora y sin demasiado apego a las consignas que se pergeñaron para convocarla.

Aunque la protesta estaba convocada para las 16 horas, media hora antes tanto personas de a pie como en auto comienzan a reunirse frente a la Quinta Presidencial. Tal vez la tarde de sol que calienta la avenida Maipú al 2100 conspira a su favor.

Silvia está parada en una esquina y cubierta por un tapabocas admite que es un riesgo la manifestación pero remarca que se mantiene distante del resto: “Llega el momento en que uno no sabe como manifestarse entonces se arriesga a esto”.

La mujer enumera los motivos que la llevaron a romper la cuarentena: “Quiero que se respeten los tres poderes de la Nación. No me parece oportuna la modificación que le quieren hacer al Poder Judicial. Una reforma necesita del consenso de mucha gente. Tal vez haya que hacerla pero hay que hacerla bien”.

Silvia ronda los 60 años que parece ser el promedio de edad de los asistentes.

No se ven entre los manifestantes demasiados carteles alusivos a la figura de San Martín, cuyo día conmemorativo fue la excusa para fijar la fecha de la manifestación. En cambio, proliferan los carteles en contra del proyecto de reforma judicial anunciado por el Gobierno con la letra K pintada siempre en un lugar destacado en todos ellos.

La avenida está ocupada por más autos que por gente. No son todos de alta gama ni 0 km pero que los hay, los hay. Uno no podría imaginarse que haya en el lugar demasiados beneficiarios de AUH o de IFE. Pero sería un lindo dato saber cuántos de los asistentes cobran su sueldo con la ayuda de ATP.

“A mí lo que más me gusta es la desorganización de esta marcha”, dice una señora que va tomada del brazo de una amiga.

El clima de los manifestantes es, en general, de exitación. Es la emoción de los que se encuentran ante una situación nueva, la de las personas que protestan cuando nunca antes tuvieron que hacerlo porque nunca tuvieron una necesidad insatisfecha.

Cerca de las mujeres, se ve a un joven que lleva atada a los hombros una bandera amarilla con la imagen de una serpiente de cascabel enrollada y con la leyenda “Don’t tread on me” (no me pisotees). La Gadsden es estadounidense e identifica a aquellas personas que se autodenominan libertarios.

Milo no forma parte activa en ninguna agrupación pero adhiere a las ideas que en la Argentina expresan personas como el mediático Javier Milei.

“Mi reclamo es el conflicto con la clase política. Si analisás la historia es algo sistémico desde la década del 30 hasta acá. Ya hay un germen, un cáncer en la sociedad con respecto al colectivismo, a que el individuo es un discapacitado mental y que depende del político para subsistir. Es hora de que la gente empiece a darse cuenta de esto”, sostiene Milo que aclara que no está en contra sólo de este Gobierno: “La gente debe ponerse en contra de la política o ponerle una raya con este tipo de reclamos. El Estado de Bienestar está colapsando”.

Falta poco para que la manifestación de los autos se desconcentre y que aquellas personas que fueron a pie emprendan su regreso. Mientras tanto las motos de Glovo o Pedidos Ya intentan abrirse paso entre los manifestantes que son bastantes en un municipio en donde Juntos por el Cambio recogió 6 votos de cada 10 hace apenas 10 meses.

 

 

 

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