San Isidro

«Una muerte anunciada»

La muerte de la enfermera Cristina Lorenzo llenó de luto al hospital de San Isidro y puso en relieve la precaución mínima y los riesgos a los cuales están expuestos trabajadoras y trabajadores del sistema de salud municipal de San Isidro, ante la escasez de personal. 

La enfermera del Hospital Central de San Isidro, Cristina Lorenzo, de 62 años, falleció ayer, en lo que sus compañeras y compañeros denunciaron como «muerte anunciada» después de estar internada por coronavirus . En un comunicado, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de San Isidro, señalaron: «A pesar de ser personal de riesgo, ella decidió continuar con su servicio debido a la falta de personal de salud que aqueja al distrito».

«Hicimos un presentación en marzo, con un listado, de los compañeros que eran de alto riesgo y a los que tenían dos patologías o más, los mandaron a sus casas. Ella tenía una sola: Epoc», remarcó a Diario PH la secretaria general de la Junta Interna de Salud de ATE en San Isidro, Deysi Villarroel.
La muerte de la enfermera Cristina Lorenzo llenó de luto al hospital de San Isidro y puso en relieve la precaución mínima y los riesgos a los cuales están expuestos trabajadoras y trabajadores del sistema de salud municipal de San Isidro, ante la escasez de personal.

Villarroel señaló a este medio que, al enterarse del positivo de su compañera de trabajo, reclamó que se la interne en terapia intensiva, pero no fue escuchada por las autoridades.

«La acompañé a hacerse un hisopado el viernes porque no la ví bien. Le dió positivo. reclamé que la internen en una terapia intermedia», expresó y continuó: «Acá, durante la tarde, están los residentes. Eran todos médicos R1 o R2. Si hubiera estado en terapia, habría tenido un mejor monitoreo».

Además, la secretaria general de ATE señaló: «Acabo de mandar a un compañero a terapia intensiva. Lo mandaron a la casa y después estuvo trabajando. Después de haber tocado muchas puertas, logramos que le pasaran plasma».

En el comunicado de ATE, a su vez, expresaron: «Ella siempre estuvo al lado de sus compañeros y defendió sus derechos.  El 50% de los enfermeros en San Isidro se encuentra contagiado o está de licencia por ser personal de riesgo y todavía no hay una política por parte del municipio de contratar más trabajadores, y así evitar un colapso sanitario».

«Cristina era enfermera. Tenía 35 años de antigüedad y salió por la puerta de atrás, con un aplauso, en un cajón», cerró Villarroel.

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