Cultura

\”Soy escéptico sobre el metaverso, creo que pronto va a perder interés\”

 

Groys es filósofo, crítico de arte y teórico de los medios, ahora se podrá ver su veta artística. / Foto: cck.gob.ar

En el marco de Proyecto Ballena, el ciclo de pensamiento que se realiza desde el jueves en el Centro Cultural Kirchner, se podrá visitar la exposición \”Pensando en loop\”, del filósofo y ensayista alemán Boris Groys, quien además brindará una videoconferencia para reflexionar sobre el lugar de la libertad en el arte y quien -en una entrevista con Télam-, se mostró escéptico sobre el metaverso, hoy tan en boga: \”Es una repetición de \’Second Life\’, que se lanzó en el año 2003, y muy pronto la gente perdió el interés. Lo mismo puede ocurrir con el metaverso\”, dice.

Considerado uno de los pensadores más lúcidos de la contemporaneidad, el autor de \”Volverse público\” y \”Arte en flujo\” no solo participará de este ciclo anual de pensamiento en calidad de teórico -en una videoconferencia el viernes a las 19- sino también como artista conceptual por su instalación sonora \”Pensando en loop\”, que propone repensar un mundo dominado por los medios de comunicación y las imágenes, y que se podrá visitar del jueves al domingo, de 14 a 20, en la Sala 613 del CCK (Sarmiento 151).

Se trata de una exposición -curada por Manuel Fontán del Junco- que incluye tres trabajos -\”Deleites iconoclastas\”, \”Cuerpos inmortales\” y \”La religión como médium\”- y que juntos conforman un videocollage con fragmentos de material fílmico y reflexiones en off del filósofo criado en Leningrado (hoy San Petersburgo), quien debió migrar hacia Alemania Federal en los 80, luego de que la KGB lo acusara de hacer actividad antisoviética por sus textos de arte.

\”Estos tres videos están conectados estilística y temáticamente: reaccionan a la transformación de la imagen cinematográfica que hemos experimentado en las últimas décadas. Hoy en día los videos y las películas funcionan como libros: uno puede leerlos desde la mitad, volver a una determinada escena para mirarla con más atención, citarla, etcétera. Pero al mismo tiempo, cada video puede verse en bucle. Manifiesta la eterna repetición nietzscheana de lo mismo. Por eso los temas de mis videos son la inmortalidad, la repetición de los mismos rituales religiosos, la iconoclasia que destruye la imagen al repetirla\”, señala Groys en diálogo con Télam.

Filósofo, crítico de arte y teórico de los medios, internacionalmente reconocido por sus investigaciones sobre el arte de vanguardia del siglo XX y los medios de comunicación contemporáneos, el pensador es autor de los libros \”Obra de arte total Stalin\”, \”Arte y terrorismo\” y el más reciente, \”La filosofía del cuidado\” (2022) donde retoma algunas de sus obsesiones como el estatuto de la verdad, los desafíos de la tecnología actual y el arte, que atraviesa de manera transversal toda su obra.

Concebido como un foro anual de reflexión intensivo, Proyecto Ballena -que este año tendrá como ejes la libertad y la democracia- tendrá como figura destacada de esta edición a Groys (1947), quien dialogará con el sociólogo Víctor Lenarduzzi sobre el lugar de la libertad en el arte, en la política internacional y en las demandas del presente, bajo el título \”Pensando los sentidos de la libertad en el mundo actual\”, en la sala Argentina, con entrada gratuita y transmisión en vivo por streaming.

– Télam: El festival \”Proyecto Ballena\” estará dedicado a los conceptos de libertad y democracia. ¿Qué significa hoy la libertad de expresión en el contexto de una época signada por las fake news y la posverdad?
– Boris Groys: No creo que nuestra época esté más marcada por las fake news que cualquier otra. Por ejemplo, hoy tendemos a pensar que la inmaculada concepción fue una fake news. Sin embargo, durante siglos esta noticia cautivó el imaginario europeo y fue proclamada oficialmente como la noticia verdadera. En cualquier caso, no me gusta la censura. Creo que si el Estado o las grandes empresas imponen a los medios de comunicación determinados criterios de diferenciación entre lo verdadero y lo falso, no será bueno para los medios. La gente llegará a sus propias conclusiones sobre lo que es probable y lo que no es creíble.

– T: ¿Cree que el arte sigue siendo un espacio de mayor libertad que otros ámbitos de la sociedad?
– BG: El arte es un lugar donde se pueden manifestar las actitudes que nunca ganarán la mayoría. Vivimos en la sociedad de masas en la que solo se pueden manifestar las posturas en la prensa, la televisión, etc. que pueden ser compartidas por las masas. Los héroes de nuestra cultura son principalmente héroes deportivos. Pero un artista puede ser una persona físicamente débil, incapaz de jugar al fútbol. Y puede tener intereses, opiniones y actitudes que no son compartidas por muchos. Yo diría que hoy en día el arte es el único ámbito en el que se puede hacer algo que no atraiga necesariamente a las masas, aunque también este ámbito empieza a reducirse. A los museos les interesa el número de visitantes, etc.

– T: Con respecto a su exposición de videoarte ¿Qué cambia cuando hace sus reflexiones de manera escrita, en un libro, a cuando las lleva al plano visual?
– BG: He visto muchas películas y han influido en mi pensamiento. Cuando la gente lee mis textos no puede ver las imágenes que de alguna manera dieron forma a estos textos. Así que pensé que sería un buen experimento dejar que estas imágenes corrieran paralelas a los textos. No es que estas imágenes ilustren mis textos o que los textos expliquen y comenten las imágenes. Es precisamente para que las palabras y las imágenes corran en paralelo, en algunos puntos se cruzan, en otros divergen. Así, los espectadores pueden establecer sus propias conexiones entre estas imágenes si lo desean.

– T: Su videoinstalación pretende repensar un mundo dominado por los medios de comunicación y las imágenes. ¿Cree que es necesario trasladar esta cuestión también, por ejemplo, al metaverso? ¿Le preocupa lo que pueda ocurrir allí, en ese entorno digital?
– BG: El proyecto del metaverso es en muchos sentidos una repetición del proyecto de \”Second Life\” que se lanzó en el año 2003. Por aquel entonces yo trabajaba en un gran centro de arte y medios de comunicación en Karlsruhe, Alemania. Así que también creé un avatar e intenté participar en este mundo ficticio. Sin embargo, muy pronto la gente perdió el interés por estas cosas. Lo mismo puede ocurrir con el proyecto del metaverso. Soy escéptico sobre sus perspectivas.

– T: En su célebre ensayo \”Volverse público\” dice que toda persona que se vuelve pública es sospechosa de ser una mercancía. ¿Cree que el mercado siempre encuentra la manera de convertir el arte en un commodity? Si es así, ¿Cómo se revierte esta situación?
– BG: Normalmente, cuando se habla de mercancía se habla de consumo. El consumo significa destrucción. Así, la comida se come, la ropa se gasta, etc. Sin embargo, las obras de arte sólo se miran. No son destruidas por el consumo, sino que viven más tiempo que sus consumidores. Así que, sí, las obras de arte son mercancías, pero son mercancías muy específicas. Pueden no gustar ahora, pero también es posible que gusten en el futuro. Así que los artistas dependen menos de los gustos actuales que otros productores.

– T: Cuando visitó la Argentina en 2015 dijo, en conferencia de prensa, que \”la tecnología se vuelve cada vez más religiosa porque ambiciona la eternidad\”. ¿Algo cambió en este concepto a raíz de la pandemia? ¿O por el contrario, se acentuó?
– BG: Me refiero a que tendemos a asociar la tecnología con el progreso. Y cada paso en el camino del progreso destruye todo lo que se hacía antes: las cosas viejas son sustituidas por las nuevas. Sin embargo, hoy en día hay cada vez más interés en las tecnologías del cuidado, no sólo de las personas, sino también de la naturaleza. Empezamos a cuidar especies animales raras, tradiciones culturales y antiguas zonas urbanas. Pero, ¿durante cuánto tiempo pensamos cuidarlos? Cuando nos ocupamos de la tecnología de producción, sabemos cuándo termina el proceso de producción, cuándo se fabrica el producto. Pero, ¿hasta qué momento nos preocuparemos por la Tierra? No se puede nombrar este punto en el tiempo. La tecnología del cuidado tiene un horizonte temporal abierto, y eso significa precisamente que ese horizonte es la eternidad.

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