Malvinas Argentinas

Se incendiaron tres casillas en Grand Bourg

«No era una cara de horror, era cara de otra vez. Otra vez la tragedia, otra vez sin nada, otra vez todo». Fueron las palabras de la maestra jardinera Daniela Oppezzo, que describió la cara de los nenes que miraban resignados cómo se prendían fuego sus casillas, el lugar en el que (sobre)vivían. Ayer a media mañana, se prendieron fuego tres casillas frente al Jardín N°927. Son los terrenos en donde antes estaba la maternidad Mohibe Akil de Menem, entre las calles Soler y Maipú, en Grand Bourg. Dos dotaciones de Bomberos Voluntarios fueron las que apagaron el siniestro. 

A través de la red social Facebook, Daniela escribió unas palabras que Malviticias transcribe a continuación:

Hoy se prendieron fuego las tres casillas que hay frente al jardín, hogar de muchos de nuestros alumnos. No quedó nada en pie. El horror de los vecinos y las familias tratando de sacar a los chicos, la desesperación de ver como se consumía todo, la solidaridad de los padres del jardín intentando apagar con baldes lo que los bomberos pudieron apagar recién con dos dotaciones.

La cara de los pibes que lo perdieron todo, TODO considerando que tenían algo. Si estas familias eran laburadoras o no, es algo que no me interesa debatir. Me interesa el bebé que tuve en brazos, nuestros alumnos, nuestros exalumnos, sus caras y la verdad que no era una cara de horror, era cara de «otra vez». Otra vez la tragedia, otra vez en bolas, otra vez todo, porque la desidia es la pesadilla que se muerde la cola. Es un círculo sin fin que sigue y sigue y sigue como un espiral que gira cada vez mas rápido hasta que te expulsa violentamente hacia la nada misma. Te expulsa afuera del sistema, y te das cuenta que sos un lúmpen, un paria, un negro, un pobre, un wachiturro. Y  que tu destino está signado. Porque no hay maestro, ni vecino solidario, ni nadie que pueda tapar los agujeros de un sistema capitalista.

¿Podemos brindarles una pascua dulce? ¿Podemos juntar cosas para quienes perdieron todo? La respuesta es sí. ¿Alcanza? No. Rotundamente no. Necesitamos más que eso.

Necesitamos dejar de tapar agujeros, necesitamos igualdad de oportunidades genuinas, necesitamos inclusión. Necesitamos dejar de pensar en ellos como negros de mierda. Necesitamos dejar de nadar en dulce de leche con dos escarbadientes. Necesitamos que deje de ser todo tan cuesta arriba para los que menos tienen y necesitamos que les cueste muchísimo más enriquecerse a los poderosos de siempre.

Necesitamos dejar de ser un jardín sin nada para pibes sin nada que pareciera ser que no se merecen nada. La tragedia está siempre tocando las mismas puertas y no por casualidad, simplemente por responsabilidades no tomadas, por derechos no cumplidos, porque no los vemos, no existen…  Hasta que claro, nos salgan a afanar y ahí sí, pidamos justicia.

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba