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Romina Tejerina recuperó su libertad

La libertad condicional concedida a la joven Romina Tejerina fue posible porque ya cumplió los dos tercios de su condena por la muerte de su beba recién nacida y tuvo “un informe positivo» y «buena conducta», argumentó el juez de la causa.

En tanto, referentes de organizaciones sociales lamentaron “las injusticias que se cometieron» en el caso de la joven jujeña.

«Tuvo buena conducta, por ello tuvo un período de salida transitoria, acercamiento familiar primero con custodia, luego bajo palabra de honor, esto lo marca la Ley 24.660 que es la de ejecución de la pena privativa de la libertad», dijo a Télam el juez Antonio Llermanos de la Sala Penal 2 de Jujuy.

Llermanos presidió el tribunal que condenó a la joven el 10 de junio del 2005 a 14 años de prisión por la muerte de su beba recién nacida en febrero del 2003, que según denunció Romina había sido producto de una violación.

«Romina también tuvo salida laboral, para estudiar, para capacitarse y ella cumplió acabadamente; el informe del Gabinete Criminológico del Servicio Penitenciario resultó altamente positivo”, remarcó Llermanos.

El magistrado indicó que Romina “goza de este beneficio de la libertad con ciertos condicionamientos porque debe cumplir su condena” como, por ejemplo, debe avisar si viaja y “continuar con su tratamiento psicológico y de readaptación”.

La sentencia de 14 años de prisión había sido apelada ante el Superior Tribunal de Justicia y llegó finalmente a la Corte Suprema, donde ratificaron la decisión inicial.

“Romina consiguió esta libertad ayer, justo el día de su cumpleaños número 29, ante una justicia que se resistió en atenuar lo suficiente su condena como sucedió en otros casos similares”, apuntó Estela Díaz, Secretaria de Género de la CTA.

Díaz aseguró que “ante una violación, las mujeres sienten vergüenza pese a que son las víctimas, lo que llevó a Romina a negar su embarazo».

Y en este sentido, la dirigente recordó que Romina tuvo a su beba en un baño y «la forma en la que procedió, demuestra que ella atravesaba una situación traumática, y no se tuvo nada de esto en cuenta como atenuante para la pena”.

Presente en el juicio oral, Marta Alanis, miembro de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, consideró que “no se trató de un proceso justo porque los jueces la interrogaban sin ninguna sensibilidad de género y le hacían preguntas como si usaba minifalda o si salía a bailar”.

“Nosotras consideramos que Romina ha sido una víctima de un sistema patriarcal que actuó con todas sus fuerzas, primero con la violación, cuyo autor está en libertad, y luego con un juicio en el que no se consideró ningún atenuante”, sostuvo Alanis.

Para otra referente, Elsa Schvartzman, integrante del Foro por los Derechos Reproductivos y la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, “Romina se convirtió en un emblema de la lucha de género, precisamente porque es una emergente de muchas otras mujeres que sufren una terrible violencia”.

“Todavía resuena la consigna de las marchas `A Romina libertad, a los violadores cárcel ya`”, recordó Schvartzman, quien definió la situación de la joven como la de “una persona a la que le avasallaron todos los derechos”.

Las dirigentes coincidieron en que el caso de esta joven nacida en el pueblo de San Pedro, a 66 kilómetros de Jujuy capital, debe llevar a reflexionar sobre dos temas centrales: la figura de infanticidio en el Código Penal y “la despenalización del aborto”.

“El infanticidio que fue sacado del Código Penal, tiene que ser incorporado nuevamente porque permite que sea un atenuante ya que contempla el estado en el que se encuentran las mujeres después del parto, o puerperio”, sostuvo Díaz.

Para la dirigente, el otro tema pendiente «es la despenalización del aborto, porque si la sociedad hubiera podido contener a Romina sin juzgarla y con la posibilidad de tomar esta decisión libre, tal vez este hecho no hubiera sucedido”.

El 23 de febrero de 2003, Romina Tejerina dio a luz en el baño de su casa a una beba tras ocultar su embarazo que, según denunció, fue producto de una violación ocurrida cuando salía de un boliche.

Tras el parto, la joven colocó a la beba en una caja de zapatos y la apuñaló y dos días después murió en un hospital en Jujuy.

Romina fue inmediatamente detenida y aguardó dos años en prisión hasta que finalmente fue condenada en 2005.

El hombre indicado por ella como su violador, Eduardo Vargas, fue a un proceso judicial donde quedó absuelto por “falta de mérito”.

“La historia de Romina duele porque demuestra que hay deudas legislativas, sociales y culturales respecto a la violencia hacia las mujeres y los derechos sexuales y reproductivos”, concluyó Díaz.

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