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Para Tailhade, en el Consejo de la Magistratura tiene que haber un cambio de lógica

El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, le tomó juramento la semana pasada al diputado nacional Rodolfo Tailhade como nuevo integrante del Consejo de la Magistratura del Poder Judicial de la Nación. A la salida del acto, Malviticias entrevistó a Tailhade que habló de esta nueva etapa que atraviesa su carrera política.

Lorenzetti le tomó juramento a Tailhade
Lorenzetti le tomó juramento a Tailhade

La jura tuvo lugar el mediodía del martes pasado, horas antes de que la Corte Suprema le ordenara al Gobierno nacional una explicación sobre la aplicación del tarifazo de luz y gas. El acto contó con la presencia de Miguel Piedecasas como titular del Consejo como así también los consejeros Leónidas Moldes, Luis María Cabral, Adriana Donato, Daniel Candis, Gabriela Vázquez, Juan Bautista Mahíques y el consejero saliente, Héctor Recalde.

– ¿Cuáles son los desafíos como consejero de la Magistratura?
– Contribuir a que el Concejo cumpla la función que le corresponde por la Constitución, cuestión en la que veo muchas dificultades. Básicamente, no se avanza con el nombramiento de jueces ni con la cobertura de juzgados vacantes.
– ¿Y por qué cree que pasa esto?
– Porque venimos de muchos años, no solamente los años de kirchnerismo, sino también desde la creación del Consejo que no hay capacidad de articular posiciones, de llegar a acuerdos. Me parece que la política siempre estuvo relegada frente a otros estamentos. Cuando para mí los representantes del parlamento de la Magistratura son los roles más importantes que tiene el Consejo.
-¿Qué opina de los procesos disciplinarios contra los jueces?
– Es muy preocupante que el 90 por ciento de las denuncias o más contra los jueces se cierren de inmediato sin abrir una instancia de prueba.
– Hace poco, Cristina Kirchner denunció al juez federal Claudio Bonadio por la causa de dólar futuro.
– Claro, en el Consejo de la Magistratura de inmediato archivaron la denuncia contra Bonadio. La desestimaron y sin embargo la Cámara Federal habilitó la imputación contra Bonadio y otros por el tema dólar futuro. Un hecho inédito, porque no conozco muchos antecedentes de que un juez a cargo de una investigación esté siendo investigado por esa investigación. En general, lo que pasa es que una vez que los jueces son apartados de la investigación o esa investigación se cierra de alguna manera, ahí lo investigan. Acá es simultáneo, están investigando a un tipo que está investigando. Y lo están investigando por la forma en que lleva esa investigación. Entonces, cuando la Cámara dijo que había elementos como para poner en marcha una investigación penal, cuando la Cámara le dijo a Cristina que sí tenía legitimidad para ser querellante y el Consejo de la Magistratura desestima in limine, ahí sí hay una contradicción desde el punto de vista conceptual. Y aunque no pase lo que pasó con Bonadio, hay muy pocas investigaciones o aperturas de procesos disciplinarios contra jueces.

– ¿Se acuerda de algún caso de proceso disciplinario reciente?
– El último que terminó en un jury fue (Néstor) Montezanti, juez de la Cámara Federal de Bahía Blanca de notorios lazos con la dictadura, miembro de la Triple A. Costó mucho que ese caso llegara a jury. No digo que a los jueces haya que ponerlos en el centro de toda sospecha, sino darle respuesta a la sociedad. En algunos casos los pedidos de juicios políticos son de ciudadanos que se sintieron estafados o maltratados por la Justicia. En otros casos, no dudo o no niego que haya algún interés político.

-Y Bonadio tuvo muchos pedidos de juicios políticos. 
-Bonadio tuvo más de 70 pedidos de juicio político. Algunos de esos pedidos, por causas muy graves, en donde murió mucha gente, como el caso de los hemofílicos. Cubrió a los laboratorios que estaban involucrados en las muertes. Durante años la causa prescribió y la verdad que ahí no había interés (político), más que el de los familiares de las víctimas que reclamaban un avance en la causa.

– Entonces, usted propone un cambio de lógica en cuanto a los procesos disciplinarios.
– Tiene que haber un cambio de lógica, por lo menos es mi pensamiento y voy a trabajar para eso.

– ¿Cómo cree que será su relación con el resto de los consejeros?
– Mi forma de manejarme en la vida y en la política es siempre la misma. En el Congreso, cuando tengo que hablar en el recinto soy un crítico duro del Gobierno. Denuncio que el Gobierno está lleno de incompetentes y delincuentes. En ese sentido soy muy firme en lo que yo creo. Salgo del recinto y le doy la mano a los diputados y los saludo. No tengo ningún problema a título personal, esto es político. En el marco de las sesiones del Consejo diré lo que tenga que decir aunque no le guste a los colegas, al Gobierno o a quien sea. Y fuera de la sesión me saludaré, buscaré instancias de diálogo. Lo cortés no quita lo valiente.

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