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Locura sin fin: una réplica de la Copa en Plaza y un auto pintado con el «andá payá»

Euforia para ver a la Scaloneta Foto Leandro Blanco
Euforia para ver a la Scaloneta / Foto: Leandro Blanco

Una réplica de la Copa del Mundo en la Plaza de Mayo, donde la gente hacía largas filas para tomarse una foto, el auto pintando con el histórico «Andá payá» de Messi y un nene que se rapó para cumplir la promesa que hizo en la tanda de los penales son algunas de las tantas particularidades que se viven en las calles en el histórico día de los festejos con los jugadores de la Selección campeona del mundo.

Una copa brillando frente al Cabildo

En la Plaza de Mayo, estratégicamente ubicado frente a un Cabildo embanderado con un «Gracias, campeones», Gonzalo Abatallán, 30 años, de Florencio Varela, ofrecía su Copa del Mundo para que la gente se lleve su foto, con un aporte «a voluntad».

«El 7 de enero de este año leo el diario y veo que la final del Mundo es el 18 de diciembre. Dije: ‘Argentina campeón del Mundo´. Ya lo hice cuando fue la final Boca-River, que pensé que los hinchas iban a querer la foto con la Copa. Y aquel verano la mandamos a hacer y nos fue muy bien. Esta Copa es de metal y enchapado de bronce, pisa 5,5 kilos y mide 38 centímetros. La original pesa un kilo más. Pero el tamaño es como la original. Se consigue a 300 dólares en la Argentina», contó.

Gonzalo es vendedor ambulante y tiene otro motivo de alegría: «Hoy todos estamos trabajando bien, los restaurantes, esto movió un poco la economía, hizo feliz a la gente, los chicos, la gente grande, a todos».

El auto tuneado con el «Andá Payá»

En el cruce de Diagonal Norte y 9 de Julio, auto Nissan Blanco pintado de celeste, llama la atención por la leyenda escrita en el vidrio: «Messi, 10, andá payá bobo».

«No era una apuesta, simplemente amo Argentina, los amo a los jugadores y tengo la posibilidad y la locura de hacerlo, este es un simple homenaje para ellos. No me importan los resultados, dieron todo. De hecho, el auto lo pinté hace una semana», contó Walter, de 66 años, de La Plata.

«Lo paseo orgulloso por todas partes, me vine desde La Plata para compartir esta emoción popular. Es una caricia al alma lo que nos está pasando, es una locura hermosa, acá no hay brecha entre nosotros. El corazón me palpita a mil. Es una nube extrema de emoción», describió Walter.

Los fanticos se visten a todo color para ver a la seleccin Foto Eliana Obregn
Los fanáticos se visten a todo color para ver a la selección / Foto: Eliana Obregón

Rapado por una promesa

Sobre uno de los puentes que cruza la General Paz a la altura del Parque Sarmiento, en el barrio porteño de Saavedra, Máximo Neibert, de 9 años, miraba hacia la avenida esperando a Lionel Messi, su máximo ídolo, con la cabeza rapada y la camiseta alternativa violeta de la selección.

«Estábamos ya en los penales y dije: ‘si ataja el Dibu me pelo´. Me salió muy de adentro», contó a Télam Máximo mientras tomaba agua congelada de una botella.

«Costó pero cumplió, tenía el pelo largo», bromeó su hermana Tiziana de 13. «Si lo veo a Messi voy a ser el más feliz del mundo. Me agarra un infarto. Me muero muerto», aseguró el niño que llegó a las 8:30 con sus hermanos desde Tortuguitas.

«Estamos acá desde temprano al rayo del sol, pero todo sea por Messi», agregó Tiziana.

Una arenga maradoniana

Cerca del mediodía, en la calle Chile al 1200, un «DT» del barrio reunió a unos 30 chicos y chicas, todos con la camiseta argentina, y le dedicó una arenga maradoniana: «Hoy no la podemos pechear, hay que dar todo, alentar hasta que lleguen los muchachos. ¡Vamos, Argentina, carajo!».

Después salieron juntos en dirección al Obelisco, entonando «Muchachos», pero con la letra cambiada, la que dice: «Ya tenemos la tercera».

Cientos de miles marchan con entusiasmo para seguir a los jugadores campeones del mundo Foto Gustavo Amarelle
Cientos de miles marchan con entusiasmo para seguir a los jugadores campeones del mundo / Foto: Gustavo Amarelle

Una bandera desde Fiorito

Mónica Ocampo, 41 años, vino con su hija de 14 años. Llegaron caminando desde Villa Fiorito, donde viven. Traen consigo una bandera gigante con el rostro pintado de Diego Armando Maradona de unos 5 metros de ancho por 3 de alto, y «muchos metros» de largo.

«La hicimos en el barrio. Nosotros somos de Villa Fiorito y estamos en el Club Estrellas donde jugó el Diego de chiquito. Ahí tenemos de todo, banderas, cuadros», contó.

Con la bandera que pintaron hace dos meses, la mujer dijo que el domingo pasado «le pedimos a Dios. Para nosotras tuvo incidencia Diego en esto. Hacía falta alegría en la Argentina y Diego estaría festejando como siempre el triunfo. Debe estar feliz allá arriba».

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