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Ella acompaña a su hijo gay en sus luchas y el padre es militante antiderechos

Cecilia Villanueva Foto Victoria Gesualdi
Cecilia Villanueva / Foto: Victoria Gesualdi.

“El padre de mi hijo y yo somos líderes en lugares totalmente diferentes: él contra los derechos de las personas LGBT, y yo defendiéndolos”, dice Cecilia Villanueva, psicóloga, vicepresidenta de una organización latinoamericana de madres que concientizan sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes LGBTIQ+, mamá de un hijo gay y exesposa de uno de los referentes de los movimientos anti derechos de la región que se opone al aborto y las diversidades sexuales y de género.

Su experiencia la convierte en una voz autorizada para contar cómo impacta en las vidas de las personas los discursos y acciones de estos grupos que “están organizados, cuentan con fondos y hacen lobby ” en espacios de decisión política, cuenta Villanueva en una entrevista con Télam.

La profesional peruana llegó a Buenos Aires como parte de la organización del ‘Primer Encuentro del Movimiento Latinoamericano de Madres de Hijxs LGBT’, organización de la cual es vicepresidenta.

Ella y Carlos Polo Samaniego se conocieron en su juventud, evangelizando en proyectos de la Conferencia Episcopal de Perú.

Son la mamá y el papá de Carlos Polo Samaniego, de 28 años, activista por los derechos LGBTIQ+ en Perú.

Cuando Carlos (hijo) contó a los 18 años a la familia que era gay, todo cambió.

“El proyecto ideologizador de mi padre fracasó. No me pudo educar en la asimilación de los discursos opresivos”, escribió en una carta en redes el joven en 2016, luego de una de las tantas marchas organizadas en su país por el movimiento que se identifica con la frase ‘Con mis hijos no te metas’, y que tiene como uno de sus referentes a su progenitor.

“Su papá le quitó el apoyo económico, lo quiso extorsionar, le dijo que si quería dinero para la universidad debía dejar de ser visible en su lucha por los derechos LGBT. Mi hijo no aceptó, mi mamá pagó su universidad”

El movimiento se hizo conocido ese año en Perú para oponerse a políticas públicas que garantizan derechos, como la educación sexual integral, la interrupción voluntaria del embarazo, la inclusión de la población LGBTIQ+, entre otros. Y se expandió a otros países. Fue muy activo en Argentina durante 2018 y 2020 cuando se realizó el debate parlamentario que concluyó con la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, y permanece en el país con algunos referentes.

¿Cómo define el movimiento ‘Con mis hijos no te metas’?
Considera a los hijos como de su propiedad, es como decir ‘con mi carro (auto) no te metas’. Se consideran los dueños de una cosa que se llama hijo. A esas personas yo les digo: A nuestros hijos los respetas, son seres humanos. No son mi propiedad, soy la madre de seres humanos independientes, autónomos.

¿Por qué conoce tan bien el movimiento?
Porque el progenitor de mi hijo – no digo papá, porque no cumple ese rol- es Carlos Polo Samaniego que es director ejecutivo para Iberoamérica del Population Research Institute (Instituto de Investigación en Población, en español), con sede en EEUU. Y apoya movimientos contra el aborto, pro familia ‘tradicional’, lucha contra las personas LGBT, porque dicen que destruyen esa familia ‘tradicional’ que ya se autodestruyó sola, y apoya a los grupos del movimiento, que tienen un discurso sobre algo que hoy día no existe: papá, mamá, hijito, hijita, perrito, y eso es familia para ellos. Él es lobista para estos movimientos, viaja por todo el mundo, y eso es comprobable. Y no acepta a su hijo.

¿Qué pasó cuando su hijo decidió compartir que es gay?
Fue muy valiente, lo hizo a los 18 años. Había realizado la escuela primaria y secundaria en un colegio del Sodalicio (organización católica) de varones, conservador, donde debía ser invisible -así mismo lo define él- para no sufrir bullying .Su papá le quitó el apoyo económico, lo quiso extorsionar, le dijo que si quería dinero para la universidad debía dejar de ser visible en su lucha por los derechos LGBT. Mi hijo no aceptó, mi mamá pagó su universidad. Antes, lo llevó a consulta con un psiquiatra de su confianza, que es parte de su movimiento. Yo acompañé a mi hijo. El psiquiatra dijo que mi hijo era bipolar y que lo había heredado de mi. Nos quiso dar medicina. Por supuesto que eso no ocurrió. Mi hijo no tiene relación con su padre.

Foto Victoria Gesualdi
Foto: Victoria Gesualdi.

Madre e hijo se hicieron virales en redes sociales en la Marcha del Orgullo del 2017 en Lima, Perú.

Ella fue con un cartel que decía “Esta mamá marcha por la vida de su hijo homosexual”. Él, con una bandera arco iris, símbolo de la diversidad y una pancarta pidiendo una ley contra los crímenes de odio.

“Fui católica practicante, quise ser monja entre los 16 y hasta los 22 años. Cuando mi hijo salió del closet, yo seguí siendo católica, era coordinadora de la Pastoral Familiar de la parroquia. Cuando mi hijo me dijo que era gay, lo abracé, porque Dios es amor, y me dio la bendición de tener dos hijos (tiene otro hijo de 22 años) que amo. Soy coherente con ese mensaje, es amor incondicional”, define su posición la psicóloga.

“Voy a distintas marchas, y muchas veces uso una remera con la inscripción ‘Yo amo a mi hijo gay”. Es un mensaje de amor”

¿La han violentado por su postura?
Salgo todos los días a la calle con alguna identificación LGBT. Soy un anuncio caminando, y camino erguida, orgullosa de mis hijos, no con la cabeza baja, no es un dolor, no llevo ninguna cruz. Voy a distintas marchas, y muchas veces uso una remera con la inscripción ‘Yo amo a mi hijo gay”. Es un mensaje de amor. Y luego se acercan con megáfonos pastores evangélicos y feligreses y me enfrentan: Me señalan y me dicen que voy a ir al infierno. “Primero apaga el megáfono, porque yo no tengo, así hablamos”, les digo, y mi respuesta a todas las cosas que me dicen es: “No le voy a dar la espalda a mi hijo”. Públicamente me insultan. Y en el plano privado he perdido amigas también.

¿Por qué tiene éxito en algunos sectores el discurso antiderechos?
Porque viven en la apariencia. Son pro familia, y son tan pro familia, que algunos tienen dos familias en paralelo (bromea). Generalizan, muestran una parte de la realidad, no contextualizan cuando hablan de las personas LGBT. Y tienen recursos económicos y llegada a la prensa, algo que nosotras no tenemos.

¿De donde salen los recursos estos grupos?
Reciben recursos económicos internacionales. El papá de mi hijo es lobista, viaja por todo el mundo, y eso es comprobable. Si él reconoce y acepta a su hijo, iría contra su discurso y perdería dinero.

En sus viajes a otros países ¿detecta que estos grupos están conectados?
Sí, porque hay dinero y están organizados y buscan influencias y hacen lobby en los congresos de los países. Los hay también de Argentina, que van a Perú y hacen eventos. y buscan firmas de congresistas (en relación al Poder Legislativo).

Foto Victoria Gesualdi
Foto: Victoria Gesualdi.

Villanueva es la vicepresidenta de el Movimiento Latinoamericano de Madres de Hijxs LGBT+ que surgió en el 2017 y está integrado por madres de Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, Cuba, Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

En Buenos Aires están realizando su primer encuentro.

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