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Llonto: "Campo de Mayo tiene 16 juicios de lesa humanidad en espera"

En un panel organizado por la Dirección de Derechos Humanos, el abogado querellante en causas de lesa humanidad, Pablo Llonto, aseguró ayer que hay 16 juicios de la megacausa de Campo de Mayo en lista de espera. Se cree que el próximo debate oral será el de la causa Ford, en el que están acusados tres civiles. Además, dijo que el principal problema es la falta de jueces federales en los tribunales de San Martín. «Hace tres años una jueza se jubiló y todavía no pusieron un reemplazo. Otro juez, quien estuvo al frente de diez juicios de lesa, se inhibió para seguir tratándolos. Parece que se cansó», contó Llonto en el auditorio del Municipio.

Adriana Taboada, Pablo Llonto y Gonzalo Conte.
Adriana Taboada, Pablo Llonto y Gonzalo Conte.

Con la justicia desbordada por la multitud de causas y falta de jueces, Llonto contó que el juicio de Riba que está tratándose por estos días en San Martín, en realidad debería haberse hecho en el fuero de Morón. Al igual que Mansión Seré. Son casos en donde los delitos ocurrieron en la zona oeste del conurbano. 

Durante el coloquio hubo un espacio para repudiar el vaciamiento de distintos programas de lesa humanidad por parte del gobierno macrista. Así como también se cuestionaron los dichos de los funcionarios Claudio Avruj, de la Secretaría de Derechos Humanos y del ministro porteño de Cultura, Darío Lopérfido. «Lóperfido se ríe cuando habla del tema, es un irrespetuoso. Ya en 1983 se tenía dimensión de la gran cantidad de compañeros desaparecidos, compañeros que estuvieron secuestrados horas o un día, también estuvieron desaparecidos y de ahí el número», explicó. «Nos quieren llevar a la teoría de los dos demonios. Avruj quiere llevar a la exEsma organizaciones no gubernamentales como Greenpeace», agregó. Con preocupación, mencionó el anteproyecto del macrismo sobre la figura del arrepentido, que a cambio de información se reduciría la pena. «Es un retroceso y una puerta a la  impunidad», dijo.

A unos metros lo escuchaba Mariana Barreto, hija de Salvador Tomás Barreto, un militante de la Juventud Peronista que fue secuestrado en su casa de Pablo Nogués el 11 de noviembre de 1978. También estuvieron el subsecretario de Seguridad, Jorge Cancio; la directora de Derechos Humanos, Nora Perazzone; la subdirectora, Silvia Burgos; y la jefa del Departamento de Memoria, Verdad y Justicia, Verónica Giraudo. Además, estuvieron los concejales Zulma Vela y Marcelo Caravaggio. 

«En la charla mostramos los avances y retrocesos de los juicios de lesa humanidad, qué es lo que nos está pasando ahora. Y queremos impulsar desde el distrito la concientización de los Derechos Humanos ya que acá durante 20 años hubo un pacto de silencio, donde no se podía hablar de esto», aseguró Perazzone.

A nivel local, afirmó que confeccionaron una lista con los desaparecidos de Malvinas Argentinas: «Tenemos unos 70 compañeros pero consideramos que hay muchos más, porque hubo otros que vivían en el distrito pero desaparecieron en otro lugar. Además, estamos en contacto con otras direcciones de DDHH y con una red provincial de la memoria trabajando en conjunto».

Además de Llonto, en el panel estuvieron la psicóloga Adriana Taboada, quien trabaja como perito forense en causas de lesa y el arquitecto Gonzalo Conte. Con imágenes, planos y mapas, Conte intenta rearmar las formas vivenciales de los centros clandestinos de detención. Durante la charla mostró croquis de centros clandestinos y la lógica de los lugares cercanos a centros clandestinos: comisarías, penales y batallones cercanos. Conte contó que así se pueden explicar, por ejemplo, los ruidos que escuchaban los secuestrados y reconstruir cómo era la sala de torturas. A través de un video, mostró cómo exdetenidos desaparecidos reconocieron su celda en un centro clandestino de la localidad bonaerense de Castelar.

Durante la charla, Llonto se ocupó de contar todo lo que falta en materia judicial. «El panorama es desolador. Los juicios no avanzan y los genocidas se están muriendo». Dijo que de la megacausa de Campo de Mayo hay solo un diez por ciento investigado. Es que fue uno de los centros clandestinos más grandes del país, a cargo del Ejército, y del que hubo pocos sobrevivientes.

Como contrapartida, Taboada destacó los logros de los últimos años y los avances de los organismos de derechos humanos: «Argentina ganó muchísimo terreno en juicios de lesa humanidad. Para nosotros hoy es normal visibilizar los centros clandestinos, o recordar a los compañeros desaparecidos con la colocación de una baldosa o el nombre de una calle». Además, destacó que hubo más de 500 condenas a represores.

También Llonto agregó que en los últimos años fueron en aumento los testigos que declararon por primera vez. A 40 años del golpe del ´76, recién ahora son citados por la Justicia o se presentan en el Poder Judicial. Algunos ejemplos conocidos son el exintendente de Capital Federal, Carlos Grosso; el periodista Jorge Fontevecchia; y el sindicalista judicial Jorge Piumato. Todos declararon por sus propios secuestros durante la dictadura.

Por otro lado, Llonto contó que junto a otros abogados están trabajando la posibilidad de crear una unidad judicial para que haya jueces federales dedicados exclusivamente a juicios de lesa humanidad. En la actualidad, estos jueces que trabajan en expedientes sobre la dictadura también tienen que abocarse a causas de narcotráfico, secuestros extorsivos y drogas; propias del fuero federal.

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