San Miguel

Sin inversión inicial, una familia venezolana abrió su primera heladería social en Bella Vista

Se trata de un programa impulsado por una de las cadena de heladerías más grande del país que lanzó su segunda marca a precios bajos, en el marco de un proyecto que otorga finacimiento total o parcial a mujeres con hijos y a familias de sectores populares.

En medio de la crisis económica que atraviesan los sectores populares, el proyecto de la empresa Grido que impulsa heladerías sociales abrió su primer negocio en barrio Obligado, Bella Vista. Se trata de una familia venezolana que pasó el filtro de admisión y puso en marcha hace un mes el despacho de helados en su casa, con el financiamiento total de la empresa, radicada en Córdoba, para abrir su negocio. 

Luzvelis llegó a la Argentina, con su hijo de 15, hace dos años. Un año antes, había llegado Pablo, su esposo, quien trabaja cómo encargado de un almacén. Aquí tuvieron a su segunda hija, de 2 años. Emigraron de Venezuela “por la situación del país”, dice Luzvelis a Diario PH. Hoy viven en barrio Obligado, en Bella Vista.

Después de trabajar cómo ama de casa en el cuidado de su hija más chica, Luzvelis comenzó a indagar en la propuesta de la empresa cordobesa de cremas heladas que creó Grido: las facilidades para mujeres de barrios populares, para abrir locales de una segunda línea de helados de la misma empresa llamada Vía Bana

Abrimos el local de Vía Bana en mi casa -Río Diamante 1594-. Dividimos el living con durlock, pintamos, colocamos el freezer y abrimos de 12 a 22. Tenemos mucha aceptación del barrio”, dice Luzvelis al otro lado del teléfono. 

“Mi esposo trabaja en un almacén y yo trabajaba en mi casa con mi nena. Comencé a ver por las redes sociales la propuesta. Ví que me podía anotar, entonces hicimos la postulación”, continúa. 

Tras los primeros pasos, desde la empresa se comunicaron con la familia venezolana radicada en Obligado y tras un período de entrevistas y un seguimiento para contar con las habilitaciones correspondientes que duró tres meses, lograron abrir su local. Luego, recibieron el freezer y el primer pedido de helados financiado en su totalidad. 

El sistema se basa en un formato de padrinazgo que lo lleva adelante la heladería Grido más cercana. Allí es donde llegó el freezer y los pedidos que realizan de manera virtual, previo asesoramiento para hacerlo. En este caso, los pedidos llegan a la sucursal de Grido Bella Vista. 

Recibimos videos donde nos capacitan para hacer los pedidos y para preparar los helados”, señala Luzvelis. Además, agrega que, desde la empresa, están en contacto permanente con ella. 

“Desde que comenzamos con la heladería comenzamos nuestros días temprano. Hago las cosas de mi casa y abro a las 12 del mediodía ya que tenemos un horario fuerte entre las 14 y las 17, dependiendo del día”, expresa Luzvelis y agrega: “Mi hijo me ayuda mucho y está muy entusiasmado”. 

“Decidimos emigrar de mi país por las condiciones en las que vivíamos. Primero llegó mi esposo Pablo y, cuando se estabilizó, al año llegué yo. Estamos muy agradecidos al país por esta oportunidad”, cierra. 

Los precios de los helados que se venden en las heladerías sociales de Vía Bana son económicos: un cucurucho de una bocha cuesta 20 pesos y de 2, $30. Los palitos, a partir de $15.

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