San Miguel

La casa operativa de la calle Conesa de Muñiz

Silvia Tolchinsky estuvo detenida ilegalmente entre septiembre de 1980 y noviembre de 1982. Estuvo secuestrada en Campo de Mayo, en Mendoza y en tres casas en las cercanías de Campo de Mayo, en Buenos Aires. Una de esas casas está situada en la calle Conesa, en la localidad de Muñiz. Tolchinsky testimonió en una decena de juicios de lesa humanidad y sus declaraciones sirvieron para encarcelar a una veintena de represores. Su último testimonio fue en diciembre en la causa «Contraofensiva Montonera».   

Silvia Tolchinsky

Desde el año pasado, el Tribunal Oral Federal N°1 de San Martín lleva adelante el juicio que intenta evidenciar el accionar del aparato de inteligencia de la dictadura militar en la causa conocida como “Contraofensiva Montonera”. Uno de los aspectos centrales del debate será el juzgamiento del accionar del aparato de inteligencia como uno de los dispositivos necesarios para llevar adelante los crímenes de lesa humanidad.

En el Diario del Juicio de la Contraofensiva se relata el testimonio de Tolchinsky vía videoconferencia desde su casa de Barcelona:

Desde esa casa que nunca pudo identificar la llevan a otra que sí ubicó, en Conesa 101, aunque tardó unos años en certificarlo, porque cuando vio el cartel, creyó leer Conejo. Ya en democracia Edgardo Binstock buscó en una Filcar, comprobó la inexistencia de una calle con ese nombre pero sí pudieron verificar, cuando ella regresó a Buenos Aires, que la casa quedaba en Conesa. Tolchinsky precisa que “En las tres quintas en las que estuve hasta el ‘81 dependían del grupo de Hoya”. Se refiere a Santiago Hoya, un represor que murió en 2007 dos días después de haber sido condenado. “Se decía que la voz de Hoya helaba la sangre y era cierto».

*En diciembre de 1980 los tres detenidos, entre los que se encontraba Tolchinsky, fueron trasladados a la segunda quinta ubicada en la calle Conesa. Asimismo, expresó que «Rubén» le dijo que habían matado a todos en Campo de Mayo y que quedaban ellos tres.

El grupo de Hoya se turnaba para ir a Centro América una vez por semana porque era la época de «los contras». Además, el mencionado grupo había comprado una casa que la estaban adecuando y como no se podía ir, alquilaron la casa de la calle Conesa.- Aclaró que el «Gitano» y «Fito» debían tener unos treinta años, el «Viejo» o «Santillán» unos cuarenta y cinco años y el «negro Boye» unos treinta y cinco años.

 En febrero de 1981 traen a dos chilenos, José Alejandro Campos Cifuentes y Luis Quinchavil Suárez, quienes ya habían sido torturados en el sur y vuelven a ser interrogados en la quinta. Tenían dudas si eran militantes del MIR o si eran espías, en el primer caso los devolvían a los chilenos, en el otro caso se los quedaban. Luego de una semana decidieron que eran militantes y según los dichos de ellos los entregaron.

Un día la va a ver el Turco Julián y hace referencia a como la tienen, su condición humana y ordena que le saquen una de las esposas y la deja sentar, le saca la venda y le dice que tenía que ir a la frontera. Además, el nombrado llevó a la declarante dos o tres veces en una camioneta, paraban en una casa a ver si había gente que reconociera o si conocía la vivienda.

En marzo es trasladada a la tercera quinta: “Hasta marzo… me quedo… -se corrige- me tienen secuestrada en la quinta de Conesa 101, y en marzo me trasladan a otra quinta, que es una casa que había comprado cerca el grupo de Hoya (Santiago, un Coronel que murió días después de haber sido condenado). Todas son cerca, aledañas a Campo de Mayo. Me ubican en la primera planta, que era una especie de altillo a dos aguas y estoy ahí de marzo a junio aproximadamente en la condición de secuestrada, encadenada, engrillada y con los ojos vendados”, detalla. Cuenta que la obligaban a realizar tareas como mano de obra esclava. “En ese tiempo me pedían que hiciera cosas varias, como traducir documentos, traducir todas las instrucciones para montar equipos de música del alemán al castellano. Me traían diccionarios y yo lo hacía. Bueno, nunca supe alemán, pero se hacían esas cosas”. Otra vez se evidencia que las personas secuestradas eran, para los genocidas, cuerpos y mentes apropiadas a su servicio**.

Por su parte, actuaban como carceleros en las quintas de Campo de Mayo, el Mayor retirado Hoya, «Tito», «Daniel», «Luis» y «Jaime» quienes eran estudiantes de derecho en la Universidad de Belgrano, «Vicky», «Perico», «Cacho» Cruz que era personal de Servicio Penitenciario quien se hizo cargo de un accidente en el que en realidad conducía el hijo de Suárez Nelson que había atropellado a un transeúnte, «Daniel», «Rubén Galvez», «El Gallego Juan», «El Turco», «Melena» que estaba destinado a Brasil, «Cuchuflo», «Guillermo» que era cordobés y «Sandoval».

* Informe proveniente de la Dirección Provincial de Catastro de la Pcia. de Bs. As.(fs. 1049/1056 del sumario) del que surge que son titulares del predio ubicado en Conesa 101 Héctor Rubio y Ana María Fioria. 

*El 27 de febrero de 2001, (fs. 1208/1209 del sumario) la titular de la casa Conesa 101, indicó que por la fecha en que ocurrieron los hechos recuerda haber tenido alquilada la casa, pero sin poder decir a quienes, que es por ello que se comprometió a acompañar la documentación que pudiera tener en su poder. Indicando que nunca los vecinos le
plantearon nada. 

Al serle exhibido el croquis agregado a fs. 446 que fuera confeccionado por Silvia Tolchinsky al declarar en la CONADEP refirió que el dibujo de las habitaciones es perfecto y que la casa es como ahí se detalla e incluso la pileta. 

*Fuente: Sentencia Batallón 601 

** Diario del Juicio de la Contraofensiva. Silvia Tolchinsky, vivir para contar II 

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