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Ventajas y objetivos del nuevo sistema de importaciones que implementó la Aduana

Foto Prensa: Alberto Raggio


El titular de la Aduana, Guillermo Michel, destacó las ventajas del nuevo Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), en lo que respecta al monitoreo y transparencia de las operaciones, debido a que “elimina cualquier tipo de discrecionalidad al trabajar con parámetros objetivos aplicables a todo el universo de contribuyentes”.

Michel, que asumió la conducción de la Aduana en las últimas semanas de junio último, en reemplazo de Silvia Traverso, es uno de los hombres de confianza del ministro de Economía, Sergio Massa.

El nuevo Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), con el que se sustituyó al Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), empezó a regir a mediados de agosto pasado, con el objetivo de dar un mayor ordenamiento y trazabilidad completa a las operaciones y evitar casos de sobrefacturación, uso abusivo de cautelares y otros mecanismos irregulares.

El nuevo Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), con el que se sustituyó al Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), empezó a regir a mediados de agosto pasado.


A continuación los principales tramos del reportaje que el funcionario concedió a esta agencia:

-¿Cuál es la ventaja del SIRA respecto al anterior sistema de monitoreo de importaciones ?
-El SIRA muestra un mayor nivel de coordinación entre la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Secretaría de Comercio, que permite un monitoreo en forma permanente mediante tableros de control.

Estos tableros permiten ver el ingreso global de información en línea, monitoreando de esta manera el normal y correcto funcionamiento de los sistemas involucrados.

A su vez, la información es registrada en los sistemas de seguimiento de las declaraciones, donde comienzan los análisis más específicos sobre las mercaderías y operadores involucrados.

En líneas generales, es posible ver en una primera pantalla general la cantidad de operadores, declaraciones y monto que se pretender importar; analizándose la evolución diaria de registraciones, la categoría de contribuyente (pyme, grande o entidad sin fines de lucro) y la deuda tributaria de cada CUIT que registra un pedido de importación, así como también la antigüedad de inscripción en AFIP.

Con este nuevo esquema de seguimiento, además puede verse el Calendario de Acceso al Mercado de Cambios en forma agregada, permitiendo tener previsibilidad tanto para el Estado Nacional como para los importadores, la fecha en la cual podrá acceder al Mercado de Cambios.

Este sistema elimina cualquier tipo de discrecionalidad al trabajar con parámetros objetivos aplicables a todo el universo de contribuyentes.

Se analiza la historia de las importaciones de los últimos 24 meses con relación a la frecuencia de operaciones y al monto promedio involucrado. Luego se compara la solicitud ingresada al sistema y se cataloga la misma, conforme la matriz, en la probabilidad de efectivizar esa importación y la consecuencia de riesgo en función del monto, comparado con su historia.

Así, se termina catalogando a cada operador dentro de un riesgo clasificado en severo, alto, significativo, moderado y bajo.

-¿Por qué existen tantas maniobras de sobrefacturación de importaciones y subfacturación de exportaciones ?
En la Aduana tenemos presente que la brecha cambiaria actual supone, para quienes realizan este tipo de maniobras irregulares, un margen de ganancia atractivo . La sobrefacturación de importaciones permite obtener dólares al tipo de cambio oficial y enviarlos al exterior, para luego, probablemente, reingresarlos al valor del dólar financiero.

Por otro, la subfacturación de exportaciones (que muchas veces supone venderle a una empresa radicada afuera, pero perteneciente al mismo grupo económico) ahueca la base imponible de las operaciones declaradas en Argentina para dejar los dólares en el exterior. Ambas maniobras son irregulares y generan pérdida de divisas en el país.

Foto Prensa: Alberto Raggio


-¿Toda triangulación implica evasión?
-No, la triangulación en sí no es algo irregular: en el comercio exterior es muy común que la mercadería venga de un determinado lugar y sea facturado desde otro.

Lo que estamos analizando acá son operaciones de triangulación con un componente adicional: la mercadería viene de un país y es facturada desde otra jurisdicción, pero a un precio mayor que el que la mercadería tiene realmente, es decir con sobrefacturación. Por ejemplo, máquinas minadoras de criptomonedas que vienen desde China y son facturadas por una compañía estadounidense – pero el valor de la factura de la empresa americana es superior al valor de origen de la mercadería que salió de China.

Entonces, si en el medio no hay un valor agregado o un proceso productivo adicional, no hay justificativo (más allá del transporte) para que haya un valor de sobrefacturación sustancial; ese es el tipo de maniobras que desde la Aduana queremos desarticular.

-¿Cuántas empresas están involucradas en maniobras de sobre y subfacturación?
-Hemos denunciado administrativamente y judicialmente a 715 empresas por US$ 633 millones. Algunas de esas ya las denunciamos ante la Justicia. Por ejemplo, una maniobra burda: declararon estar importando placas de video al área aduanera especial de Tierra del Fuego (que tiene el beneficio de no pagar derechos), pero no era más que basura tecnológica. La mercadería no tenía más valor que el peso del aluminio del que estaba hecha.

Eso lo denunciamos y la justicia avanzó mucho: pidió la suspensión del CUIT de la empresa y ahora estamos estableciendo los mecanismos para poner esa información a disposición de la FinCEN (la unidad antilavado estadounidense) para que avance con la investigación en la justicia de Estados Unidos, dado que quisieron hacer la factura a través de un banco de ese país.

Ahora, más allá de trabajar caso a caso, buscamos instalar una percepción de riesgo a para disuadir este tipo de maniobras. Eso también lo delineó el administrador federal, Carlos Castagneto. Queremos desalentar estas conductas a futuro, operaciones irregulares de importación en las que solo se busca sacar dólares del país. Esas divisas deberían ser puestas al servicio de la producción y el empleo.

Foto Prensa: Alberto Raggio


-¿Por qué son un problema las medidas cautelares dispuestas por la justicia para importar?
Cuando una empresa va a la Justicia y obtiene una cautelar, previamente tiene que acreditar tres requisitos que marca la Ley de Cautelares: 1) verosimilitud en el derecho; 2) contracautela; y 3) peligro en la demora. Sin embargo, hemos detectado casos en los que la mercadería que había sido importada mediante una cautelar de un año antes, todavía estaba en stock en la empresa. Por lo tanto, ¿cuál es el peligro en la demora ahí?

En ese marco, ponemos en conocimiento a los jueces correspondientes de la situación porque en muchos casos entendemos que habían sido engañados y eso penalmente se considera estafa procesal: la empresa alega una cosa y después hace otra.

Las cautelares más grandes que desistieron son de cinco empresas por US$ 300 millones. Hasta el momento más de 150 empresas desistieron.

Además, también hemos detectado casos en los que una empresa obtiene una cautelar y luego le cede la marca a otra compañía por un período muy corto -un mes, por ejemplo-, para que pueda explotarla y hacerse de mercadería. Es es lo que llamamos ‘alquiler de cautelares’, cosa que es totalmente impropia.

Lo que hemos hecho es intimar de manera electrónica a todas las empresas que importaron a través de medidas cautelares en cuyo accionar detectamos algún tipo de irregularidad: les exigimos que acompañen la documentación y den explicaciones.

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