San Miguel

El intendente que eligió no ser juez

Isabel, la Católica es la serie favorita por estos días del intendente Jaime Méndez. “Me tiene muy atrapado”, confiesa entusiasmado en su despacho mientras recibe a El Sanmiguelino. “Refleja el día a día de los reyes y la cantidad de decisiones que tenían que tomar a diario para gobernar el reino durante la Conquista de América. Hay mucho de política y uno aprende en esto de pensar en el bien común, pero eligiendo un camino según distintas razones”, expone para romper el hielo.

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Como para cualquier intendente, los días suelen hacerse muy largos por las tareas planificadas y por las que surgen. Su primera actividad suele ser entre las 8 y las 9 de la mañana. Puede ser una recorrida en una obra, visitar una escuela o tener una reunión en la Municipalidad. Dos días a la semana, de 7.30 a 8.30, se los reserva para salir a correr por su barrio para “liberar energía”, cuenta divertido.

Por la mañana lee los títulos de los diarios Clarín y La Nación, no tanto por su línea política -aclara- sino por la instalación de agenda. Se detiene en la sección deportiva y en alguna nota que le llame la atención. Televisión poco y nada, solo cuando hay algún partido. No tiene un periodista favorito y a lo largo del día se mantiene informado con twitter.

Radio no escucha aunque alguna vez trabajó en una, como también colaboró para alguna revista. Es que antes de decidirse por el Derecho, Jaime pensó en estudiar periodismo. Todas las mañanas, el tiempo que abarca el trayecto de su casa de Bella Vista al trabajo lo utiliza para pensar la planificación del día o estructurar algún discurso.

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EL JUEZ QUE NO FUE 

Méndez debe ser uno de los pocos intendentes que pasó por los tres poderes del Estado: estuvo casi 20 años en el Poder Judicial, breve paso como concejal en el Legislativo municipal y desde hace un año y medio como intendente, en el Ejecutivo, en reemplazo de Joaquín de la Torre.

Jaime nació el 3 de octubre de 1973. Vivió siempre en Muñiz y Bella Vista. Terminó su escuela secundaria en el Don Jaime y se recibió de abogado en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Sin parientes abogados, Jaime entró a la Justicia como meritorio -antaño se lo describía como el rol del “che, pibe” y que no cobraba. Hizo carrera por distintos fueros hasta llegar a ser secretario en el Civil y tenía todas las cartas para llegar a ser juez. Pero no quiso. Más allá de los buenos recuerdos, destaca que la experiencia lo ayudó a ejercer la escritura y el razonamiento lógico.

-¿Y eso cómo lo trasladó a la función pública?

-Es por las resoluciones que tenía que escribir, en donde tenía que plasmar en un fallo lo que decían cada una de las partes, sus respectivas contestaciones, analizarlas para finalmente llegar a una conclusión. Eso lo hago cuando estoy en una charla con vecinos por ejemplo: los vecinos dicen esto, la otra parte dice otra cosa, qué contestar en una discusión, analizar cada punto en una charla.

– Es muy medido.

– No sé, puede ser- dice entre risas.- Nunca lo había dicho así hasta hoy, pero me di cuenta con el tiempo que lo aprendí de aquella época.

Antes de pasar a otro tema, Jaime pide volver y acentuar: “El ser secretario significó mis primeras experiencias como conductor de un grupo. Porque como secretario era el encargado de llevar adelante el equipo del juzgado”.

**A pesar de los años -casi diez- que lo separan de su cargo judicial, Jaime sigue interesado en los destinos del Poder Judicial. Justamente, por estos días, quiere profundizar la lectura en la posible reforma que está preparando la Corte Suprema.

En este sentido, en la apertura de sesiones, el presidente Mauricio Macri ayer anunció que impulsará las reformas del Código Penal y la del Código Procesal Penal. Jaime lo escuchó atento desde uno de los palcos en el Congreso de la Nación. Como también escuchó y celebró la noticia de un nuevo parque nacional en Campo de Mayo**.

-¿Fue un choque cultural pasar del ámbito judicial al mundo de los cooperativitas que fue una de las áreas que manejó en el Ejecutivo local?

– Antes me preguntaste qué me gustaba del Poder Judicial pero no me preguntaste qué no me gustaba. Y era el poco contacto con la realidad. Yo analizaba casos permanentemente, recién en la instancia de audiencia podía verles las caras a las partes; pero tampoco terminaba de conocer a las personas a las que uno le impartía justicia. Así que en general, el Poder Judicial era eso – por lo menos la experiencia que tuve yo- un lugar demasiado alejado de la realidad que uno puede conocer en el desarrollo general de un país. Pero yo no lo llamaría choque cultural, la función pública me permitió conocer la realidad de nuestros vecinos de cualquier franja social.

-Y hablando de realidades, ¿cómo ve la situación social en los barrios de San Miguel? En la región muchas fábricas cerraron o disminuyeron su producción y la gente se quedó sin trabajo.

-San Miguel no escapa a la realidad de la provincia de Buenos Aires. Está en el Conurbano, uno de los lugares más complejos de nuestro país. Y no escapa a la situación económica en general de Argentina. Veo lo que está pasando en el país. Sin embargo, creo que San Miguel es muy pujante, tiene en el comercio a un motor permanente que genera empleo y actividad. No quiero decir con esto que no haya problemas y los porcentajes son parecidos al resto del contexto. Pero San Miguel tiene ese contexto más allá de las crisis y los buenos o malos momentos nacionales, mantiene un nivel de actividad interesante.

RUGBY Y FÚTBOL 

Fuera de San Miguel, Jaime se hizo conocido por ser el intendente que juega en el equipo de fútbol del presidente Mauricio Macri. Jugó en River y su posición es la de delantero. Además, durante algunos años jugó al rugby y fue entrenador de la primera del Club Regatas de Bella Vista.

-¿Qué experiencia como entrenador trasladó a la función pública?

-Algo que me preparó bastante para ocupar un cargo público fue ser entrenador de la Primera de Regatas de Rugby. Ahí aprendí que cuando uno está muy expuesto, hay que aprender a convivir con las críticas permanentemente. Haga bien o haga mal las cosas. Y las críticas sean justas o injustas. Sean bien o mal intencionadas. Es algo que existe y va a existir siempre. Al principio oía críticas que me llegaban y me hacía mala sangre. “Cómo puede decir esto si no tiene tal información”. Y de algún modo me alteraba. Acá pasa también. Uno muchas veces escucha críticas que tienen que ver con falta de información, falta de conocimiento de un tema. Es parte de esto, lo aprendí hace años entrenando Regatas. Y hoy lo llevo mejor, no me cuesta. Siempre pasa que hay críticas constructivas y sirven. Pero lo que uno tiene que saber es que si uno está expuesto, habrá un universo de críticas injustas y mal intencionadas. Uno no puede dedicarse a esto si no se banca esa parte.

-¿Y como jugador?

-Con relación a mi etapa como jugador, tanto en el fútbol como en el rugby, naturalmente me pasaba que me gustaba participar permanentemente del juego. Ya sea en el fútbol, pidiendo la pelota permanentemente o en el rugby, por la posición que tenía, que era medio scrum, que de algún modo siempre son los conductores del equipo. Y tocar permanentemente la pelota y estar muy presente en el desarrollo del juego, desde el pitazo inicial hasta el último.

(Se queda pensando) Y no sé si es bueno o malo eso, pero me gusta estar mucho en todos los temas. De algún modo participar de cada solución, de cada cuestión. Quizás sea parte de un defecto porque San Miguel tiene un equipo espectacular.

**Durante la entrevista, el intendente estuvo sentado de frente a la puerta, en uno de los sillones de color negro que tiene en su oficina. Atrás suyo está el escritorio, y en la pared hay tres cuadros: a la derecha, una foto del Cabildo de Buenos Aires, en el medio la imagen de la Virgen y a la izquierda un retrato de Evita Perón, con trazos rosados. Y al ver el tercer cuadro, las preguntas que tenía esta periodista en el papel se multiplican.

Pero ya pasó el doble de tiempo que tenía pautado y desde afuera se empieza a escuchar un bullicio que aumenta con el correr de los minutos. Afuera esperan sus tres secretarias y el director de prensa. Ese ruido lo vuelve a la rutina municipal de un golpe**.

-Me gusta estar informado y saber qué pasa. Es imposible estar encima de todos los temas. Hay secretarios que claramente manejan muy bien su área y simplemente me transmiten los pasos que van dando.

Eso lo relaciono con mi forma de hacer deportes. También me pasaba que en ambos deportes tenía una función de conducción de los equipos. Si eso existe ahora o no habrá que verlo con el tiempo. Mi experiencia como intendente es muy corta.

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-El año pasado, en un plenario, De la Torre dijo que usted le hizo ver cómo una gestión municipal podía cambiarle la calidad de vida al vecino. Y el ejemplo fue Mariló, dos distritos separados por una calle, de un lado el distrito de Moreno y del otro, San Miguel.

-Fue un tema que hablé mucho con Joaquín. Hay gente que más allá de su esfuerzo, de sus ingresos y voluntad, puede vivir peor por culpa de la gestión municipal. Ni hablar de la gestión nacional y provincial por las políticas económicas y demás. Pero la gestión municipal es la que tiene la posibilidad de mejorar la calidad de vida de cada vecino. El pavimento sin duda, la falta de obra de infraestructura y la falta de obra hidráulica pueden hacer que los vecinos vivan muy mal y no tengan posibilidades de mejorar su propia vivienda. Si bien parece una obviedad lo que estamos diciendo, no sé si lo tenemos tan claro y tan presente todos los políticos. Cada peso que invertimos en infraestructura cambia un poco más la calidad de vida de nuestros vecinos.

Acá en San Miguel existe el barrio Mitre, que durante 40 años se inundó. En tantos años ningún dirigente se puso como objetivo cambiar la realidad de todas esas familias. Un día lo decidió Joaquín de la Torre. Hicimos una gran obra hidráulica. A partir de eso, siguieron pavimentos. Y es notable cómo cambió la calidad de vida de todas esas familias, familias que cada lluvia fuerte tenían que sacar a baldazos el agua de sus casas o agarrar sus pertenencias e irse a la casa de algún pariente hasta que bajara el agua. Hoy en día viven en un lugar que disfrutan -porque lo dicen ellos- cuando cae la lluvia fuerte. Pero más allá de esos momentos, son familias que pueden arreglar el frente de su casa, pueden arreglar la entrada para el auto, el portón o poner un piso nuevo. Antes estaban imposibilitados de eso. Esa situación no resuelta por un estado municipal, los condenaba a vivir peor. Y estamos hablando de gente trabajadora. El de Barrio Mitre es un ejemplo extremo, pero un poco así pasa en todos lados.

-A pesar de todo lo que acaba de decir y la gran obra hidráulica, Barrio Mitre no respondió con los votos como ustedes pensaban.

-Yo no tenía una idea de cómo iba a responder la gente, pero sobre todo porque fue una elección intermedia en la que prevaleció mucho una mirada nacional. No sé cuánto juzgó la gente la gestión local. Así y todo Cambiemos hizo una muy buena elección en Barrio Mitre, comparando en los barrios del Oeste, comparando con Moreno y José C. Paz. Es cierto que si uno mira toda la inversión que hubo y el gran cambio que se generó en barrio Mitre y los barrios alrededor, Santa Brígida, Trujuy, etc, uno podría esperar quizá un reconocimiento más grande en las elecciones. Pero cuentan muchas cosas. Pero eso lo veremos mejor en 2019, donde la gente se ocupa más sobre quién será su intendente, su gobernador y su presidente. Creo que la gente va a reconocer más el trabajo.

LA POLÍTICA

-Durante la campaña del año pasado se lo escuchó pedirle a la militancia… usted no utiliza mucho la palabra “militancia”, ¿no?

– La uso en su justa medida.

-Retomo, usted pedía que estén con los vecinos y que pongan el cuerpo. De hecho, el resultado de las elecciones fue en parte producto de eso. ¿Qué lugar le parece que tiene que tener la militancia?

-Creo que durante estos años todos hemos aprendido mucho de Joaquín. Una de sus grandes enseñanzas fue darle un lugar a la militancia, el lugar que merece. Y darle la posibilidad de tener un lugar importante dentro de la gestión, de la política.

En su momento, Joaquín diseñó y llevamos adelante con todo el equipo un programa para que cada barrio tuviera su referente, lo llamamos coordinador. Es un modelo bastante particular en San Miguel. Y tiene que ver con darle responsabilidad a militantes que tenían largos años militado y por ahí sin el lugar para poder ejercer aquello por lo que uno está en la función pública, que es tratar de llegar a la gente más necesitada, tratar de que mejore San Miguel. Joaquín dio un lugar para tener una cercanía directa con nuestros vecinos y con los problemas de la mismísima realidad.

-Entonces…

– El peligro de la militancia es que quede vacío, que sea solo algo de un momento en época electoral y quede en la nada. Joaquín se ocupó mucho de eso, que exista ese lugar. Y nosotros, a mí mismo me tocó llevar adelante ese programa, esa idea y estoy convencido que tiene que ser así, que los militantes tienen que tener un lugar. Hay que darles la oportunidad para que eso suceda. Todos nos tenemos que ganar nuestro lugar, pero lo digo positivamente. Asumiendo responsabilidades.

-¿Le interesa que haya cuadros políticos en San Miguel?

-Sí – responde tajante-. Por supuesto, la función pública necesita de cuadros políticos. A medida que podamos formar y que esto tenga una línea de continuidad va a ser positivo para el espacio.

-¿De acá a unos años le gustaría continuar en la función pública?

-No hay trabajo más lindo que este, la de tener responsabilidades grandes que le permitan a uno transformar la realidad de nuestros vecinos, del lugar donde vivimos.

A mí me costó algo dejar el Poder Judicial. Tenía de algún modo garantizado mi estabilidad y la posibilidad de acceder a cargos más importantes. Es difícil no aferrarse. Nos pasaría a cualquiera. Pero acá encontré lo que dije antes, un lugar donde uno tiene la posibilidad concreta de transformar realidades. No hay nada más gratificante. Como intendente lo vivo más todavía. No me imagino ninguna función más gratificante en esta vida. Dentro de diez años no lo sé, no soy de planificar mucho mi vida de acá a unos años. Como nunca había soñado ni me había propuesto ser intendente. Fue algo que se dio, una consecuencia de haber recorrido un camino en el que cada vez asumí más responsabilidades. Hoy mismo no me planteo lo que pueda pasar de acá a unos años. Hoy pienso en hacer lo mejor posible mi función, en disfrutarla. Y el día de mañana, Dios dirá.

**Sin embargo, el ministro De la Torre ya expresó que no quiere volver a la intendencia y lanzó que Jaime podría continuar en su rol: “En el 2019 posiblemente el candidato a intendente sea Jaime. Hay un proceso político mío terminado a cargo del municipio”, aseguró el funcionario provincial.**

-Se han escuchado reproches sobre que en las primeras líneas del gabinete solo hay gente de Bella Vista. ¿Qué piensa?   

– Es común que cuando uno tiene responsabilidades importantes trate de armar equipos con gente en la que uno confía y que considera capaz. Creo que siempre ese fue el criterio y que para nada han habido de parte de Joaquín o mía preferencias o situaciones que tengan que ver con otro tipo de criterio para elegir. Ahora, si como consecuencia de ese modo de elegir hay más gente de un lugar o de otro, es anecdótico. Trabajo hace ocho, nueve años en la Municipalidad con distintas responsabilidades y he tenido excelentes experiencias con distinto tipo de gente de cualquier origen.

-¿le molesta que digan eso, te parece injusto?

-(Se toma unos segundos para responder). Hace un rato dije que uno tiene que acostumbrarse a escuchar todo tipo de críticas o de comentarios y trabajar con eso. Creo que está bien escucharlos, prestar atención porque muchas veces esos dichos pueden ser reales o constructivos. En este caso no creo que sea algo para darle mayor importancia, porque tanto Joaquín como yo estamos muy tranquilos de que en esta Municipalidad, en este espacio, en la medida que haya responsabilidad y compromiso hay lugar para todos.

– ¿Y lealtad?

– Y lealtad.

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OBRAS EN LOS BARRIOS

-¿Cuáles son las obras proyectadas para este año? 

En primer lugar, continúan obras muy importantes que empezaron el año pasado pero que sabemos que tienen muchos meses para adelante como terminar la Ruta 8 y la Rotonda de Lemos. Seguimos trabajando con los dos pasos bajo nivel y la obra hidráulica del Arroyo Los Berros, que empieza en Manuelita y termina en José C. Paz, que va a beneficiar para siempre barrios de esa zona: Manuelita, San Antonio, Don Alfonso. Vamos a seguir con pavimentos, pero aún no está definido la cantidad porque hay convenios que todavía no firmamos, como con el Ministerio de Transporte o alguna otra área.

-En los últimos años hemos llegado con obras a los barrios más alejados del centro, que habían estado abandonado durante décadas. No quiero dar nombres…

-Es lo que suele repetir en sus discursos cuando inaugura pavimentos.

– Bueno, creo que los últimos años a todos esos barrios que habían estado más abandonados subieron un escalón en infraestructura, en cercanía, en conectividad. Falta muchísimo. San Miguel tiene más de 2500 calles de tierra, el 50% no tiene cloacas ni agua potable.

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EL ABORTO 
-En los últimas semanas se instaló el debate sobre el aborto, ¿qué posición tiene al respecto? 

-Estoy en contra porque creo que hay vida desde la concepción y eso está muy claro para mí y lo separo totalmente de lo religioso. Me parece que al estar en juego la vida no hay lugar para el debate. Es un tema hipércomplejo, pero esa es mi posición. Es difícil analizar todas las aristas en una conversación tan corta. Entiendo que la Iglesia defiende la vida y me parece bien. Yo soy católico.

-¿Es también una opinión política?

-Sí. Es más bien política. Mi interés pasa por ahí, por lo que puede definirse para la comunidad.

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