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De albañil a desarrollador de videojuegos: la historia de un trabajador que hizo realidad lo que soñaba

Es primera generación de universitarios de su familia. Su vida cambió cuando logró acceder a la UNPAZ y se decidió por la carrera de videojuegos. Hoy es docente universitario, brinda capacitaciones y forma parte del primer equipo de desarrollo de videojuegos de la región: Quincho Games.

Néstor Arriola tiene 38 años y vive en Los Polvorines. Era albañil, cómo toda su familia, y apasionado por los videojuegos. Cuando logró anotarse en la Universidad Nacional de José C. Paz (UNPAZ) en 2016, había elegido otra carrera, pero el día de la inscripción, finalmente, se inclinó por videojuegos, en una decisión que cambiaría su vida de manera sustancial. Hoy, está a seis materias de recibirse, es docente en la universidad y pieza fundamental en el staff del primer estudio de desarrollo de Arriola de la región: Quincho Games

“Mis abuelos, primos, tios, sobrinos, mi viejo, todos, laburamos en la construcción. Para nosotros, trabajar era agarrar una masa, tirar una pared y levantarla otra vez. Cuando hoy me ven sentado con la computadora, escribiendo un documento o lo que sea y les digo: ‘estoy trabajando’, les cuesta creerlo pero, de a poco, voy pagando las cuentas”, cuenta Arriola a Diario PH

La historia de Néstor cambió por completo el día que vió un cartel en UNPAZ que decía: “videojuegos: inscripción abierta”. Corría el 2016 y trabajaba en la construcción, al igual que toda su familia de nacionalidad paraguaya.

Después de repetidos intentos en vano por rendir materias pendientes del secundario en el país vecino, no se dejó ganar por la frustración. Alguien le comentó sobre el artículo séptimo de la Ley de Educación Superior, que habilita el ingreso a la facultad, mediante un exámen, a aquellas personas que no habían podido terminar sus estudios secundarios. Fue así cómo pudo inscribirse en UNPAZ.

“Ahí lo conocí al coordinador de la carrera, José Guerra Prado, en la primera materia específica de la tecnicatura en Videojuegos. Siempre llegaba tarde, todo roñoso y hacía una o dos materias por año pero siempre cumplí y eso, los profesores lo saben. Me siento orgulloso”, explica. Fue el comienzo de una relación que se transformó, con el tiempo, en amistad. 

Néstor fue uno de los dos estudiantes que se anotaron a un programa de talleres que brindó la universidad en escuelas secundarias del distrito. Fue el primer paso y su “primer trabajo rentado en el área”. A la vez, resalta: “Soy la primera generación de universitarios en mi familia. Me dí cuenta que podía ayudar en mi casa con esto. Para mí, era como una escuela la universidad”.

Después, gracias a un buen promedio, las materias metidas en la carrera y esa experiencia, “con el currículum que tenía”, dió clases de Derechos Humanos para jovenes paceños, en el marco de un programa municipal. “A mitad de ese año me llamó José y me dijo que había una vacante para dar clases en la carrera de videojuegos de la UNPAZ”, dice y su cara recuerda esa expresión de felicidad. 

Hace un año Néstor es la parte que aporta las ideas y la documentación en los proyectos nuevos de Quincho Games. Es fundamental su trabajo, cómo también lo es en la carrera videojuegos en UNPAZ, donde hoy es alumno y docente. “Hoy vivo de esto. Para mi familia todavía es difícil creer que yo estoy trabajando”, dice y cuenta que, mediante su trabajo, pudo comprar un terreno para construir su casa propia, con sus propias manos, que ya no sólo derriban paredes: ahora dan clase sobre el desarrollo de videojuegos.

Desde Los Polvorines, Quincho Games trabaja hace poco más de un año, además, en capacitaciones a escuelas, empresas y distintos espacios que los contratan para abordar conocimientos sobre motores de desarrollo y todo lo relacionado a los videojuegos.

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