Cultura

Funcionarios y representantes del sector editorial debatieron sobre políticas públicas

Foto: Pablo Caprarulo.

Funcionarios y editores debatieron sobre políticas públicas en relación al libro en la segunda jornada del Primer Congreso Nacional de Libreros y Editores que se realiza desde el viernes en la ciudad de Resistencia, con la realización de una variada agenda de presentaciones y encuentros, con sesiones formativas, y mesas de trabajo.

Natalia Porta López, directora de la Fundación Mempo Giardinelli, representante de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina; Guido Indij, coordinador de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara Argentina del Libro (CAL); Francisco “Tete” Romero, presidente del Instituto de Cultura de Chaco; funcionarios del Banco Nación y Luis “Chino” Sanjurjo, director de Industrias Culturales del Ministerio de Cultura de Nación conformaron el panel que fue uno de los centrales del día.

Organizado por la Cámara Argentina del Libro (CAL), en el congreso que termina mañana participan librerías y editoriales de Chaco, Corrientes, Santa, Formosa, Misiones, Entre Ríos, Tucumán, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Córdoba, Buenos Aires, Mendoza y La Pampa y Paraguay como país invitado.

Durante el panel, moderado por Martín Gremmelspacher, presidente de la CAL, se comentaron los proyectos de destinados a editoriales y librerías y programas orientados a la promoción de lectura y difusión de autores.

Foto: Pablo Caprarulo.

Indij presentó el Plan Estratégico de Internacionalización del Libro Argentino, el cual consta de una serie de lineamientos para la coordinación de esfuerzos de los distintos actores privados y el Estado.

“El objetivo primordial es promover la exportación tanto física como digital de libros producidos en nuestro país y fortalecer la presencia del libro argentino en el exterior. Esto requiere un impulso en la distribución y estrategias que favorezcan la logística” afirmó.

Carlos Cruz, Christian Austin y Emilia Balbate, de Banco Nación, expusieron la línea de préstamos y facilidades de financiamiento para librerías y editoriales. Además presentaron la tarjeta de crédito “Pyme Nación” la cual permite a micros, pequeñas y medianas empresas financiar materia prima, mercadería de reventa, utilitarios, combustible, y pago de servicios de un modo altamente flexible, con la posibilidad de contar con hasta un año de plazo para el pago o bien realizar los pagos en doce cuotas.

Sanjurjo, director de Industrias Culturales, señaló: “Para cualquier gestión es fundamental encontrar organización empresarial y sindical. Cultura es producción y trabajo y creemos muy fuertemente en el sector privado. Nuestro mensaje es que creemos profundamente en la industria nacional”.

Destacó la política de créditos organizada para afrontar la pandemia y luego, la recuperación postpandemia. “La articulación desde el Estado con la CAL para el diseño de una masa crediticia para industrias culturales que llegó a los 1500 millones de pesos a tasa cero el primer año, y poder trabajar en forma dinámica para revisar los criterios de refinanciamiento. Fue un hecho histórico”, remarcó. “Nuestro compromiso es ese, y es lo que vinimos a hacer y seguiremos haciendo”, cerró.

Foto: Pablo Caprarulo.

En ese punto Gremmelspacher agradeció al Ministerio de Cultura por el subsidio para la realización de este congreso y recalcó la diferencia entre la gestión anterior del gobierno de Mauricio Macri y la actual: “Cuando asumió la nueva conducción lo que notamos enseguida fue la apertura, el diálogo, y la escucha en un momento difícil y crítico como fue la pandemia, no sabíamos si nuestras editoriales y librerías iban a poder continuar y en Nación encontramos un oído, pero no un oído sordo, sino uno con decisión y ejecutividad”.

Natalia Porta López enumeró una serie de propuestas entre las que destacan la restitución del Consejo Nacional de Lectura para la construcción participativa y sustentable del libro. “Es necesario ampliar el campo de batalla, debe ser un espacio común entre el Estado y editoriales y librerías. Debemos generar una estrategia y construir indicadores para proteger la red de bibliotecas de todo el país. Facilitarles la vida a lectores de libros de otros países, y pensar cómo vamos a cuidar a los autores, quienes también tienen que estar sentados en esa mesa”.

Foto: Pablo Caprarulo.

Como cierre del panel, el presidente del Instituto de Cultura de Chaco Francisco “Tete” Romero, subrayó: “Soy lector, soy escritor, fui ministro de Educación del Chaco, estuve en el Ministerio de Educación de Nación y de Cultura. Estoy convencido de que no hay democracia sin lectores. Los que no leen, odian. Los que no tienen palabras e ideas para expresar la complejidad, ven la otredad y la odian. La lectura es una herramienta cargada de futuro, diríamos parafraseando a los poetas de la rosa blindada. De eso hablamos cuando nos referimos a la industria cultural del libro”.

Además planteó “dos alianzas estratégicas” para sostener esa industria “que este congreso se sostenga con una agenda común, entre librerías e editoriales”, y la segunda “traducir las necesidades del sector en políticas públicas de Estados”. Por ello compartió su expectativa respecto de que “el próximo congreso nos encuentre planteando nuevas propuestas porque varias de las que compartimos hoy ya hayan sido resueltas”.

Este domingo por la mañana tendrá lugar una mesa de editores de Paraguay y luego el cierre y elaboración del documento final, desde las 11 a 13 h.

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