Cultura

Escuchar libros: la lectura en voz alta como ritual solitario o colectivo

Gil: «Recuperar ese ritual (oralidad) tiene la emoción de entrar en contacto con algo primitivo que nos precede”/ Foto: Alejandro Guyot.

En una acción conjunta entre el sello Vinilo y la plataforma de audiolibros Bookmate se llevó adelante en el Malba una lectura en voz alta y en la oscuridad de «Parte de la felicidad», de Dolores Gil, una experiencia que propone nuevas formas de consumir literatura con la oralidad como eje y un intercambio fluido entre el autor y la audiencia: «Recuperar este ritual tiene la emoción de entrar en contacto con algo primitivo que nos precede», dijo Gil.

Miércoles a la tarde, mal clima en Buenos Aires, la sala central del Malba prácticamente llena. Sobre los regazos de varias personas está el libro que se transportará a la oralidad en algunos minutos. Arriba del escenario, la autora y el editor Mauro Libertella anuncian el comienzo de la lectura. De repente el apagón, las luces que ceden, la oscuridad que cierra la sala, la voz dulce de la escritora Dolores Gil que copa los rincones.

“Parte de la felicidad” recupera el relato de la muerte de la hermana de la autora cuando ella tenía 11 años y su hermana 6, una historia que se impregna al ritmo de la lectura de la escritora. Su voz traslada a la casa de la infancia: vemos a su padre y a sus hermanas, vemos la casa familiar y luego el accidente fatal. Se escuchan algunas personas sollozar. Como no se ve nada, cerrar los ojos y viajar con los demás sentidos es el mejor plan.

Este y todos los títulos de la editorial Vinilo, “libros para leer de una sentada y libros para escuchar de un tirón” según el slogan con el que presentan la colección, se pueden encontrar a partir de ahora en el catálogo de la plataforma Bookmate, una aplicación de lectura que permite leer y escuchar millones de libros y audiolibros en dispositivos móviles. Una suerte de Netflix para lectores que quieren más y más.

Foto: Alejandro Guyot.

En la apertura del evento se proyecta un teaser breve con un fragmento de otros audiolibros de Vinilo disponibles en la plataforma, historias que empiezan y terminan en sólo una hora de escucha. Y que además tienen el plus de estar leídas por sus autores. Se pueden combinar con una actividad doméstica de rutina, y también puede ser una actividad original para una cita con alguien. Es casi como escuchar un podcast, un poquito más largo.

“En Argentina ya hay hábito instalado de escuchar podcast que duran media hora o 40 minutos. Los libros duran un poco más, pero aun así es breve. Una hora es una caminata, un viajecito, un tiempo que uno podría disponer de un tirón. O también es un buen plan escuchar un pedacito todas las noches. Lo lindo es incorporar el formato”, detalla Joana D’alessio, directora editorial de Vinilo.

La particularidad que tiene este sello es que trabajan especialmente sobre la no-ficción creativa, algunos son textos autobiográficos que funcionan como una novela breve y otros son propuestas más ensayísticas. Pero todos tienen en común la voz del autor o autora muy poderosa, y por eso funcionan tan bien en su reversión de relato oral.

«Cuando contactamos a Vinilo para sumar sus libros al catálogo de la plataforma, enseguida surgió la idea de elegir algunos de sus títulos para hacer la versión en audiolibro. Los textos son tan poderosos y personales que escucharlos leídos por sus propias autoras es toda una experiencia; incluso si ya se leyeron, volver a escucharlos en sus voces es algo que moviliza», explica Sebastián Lidijover, parte del equipo de Bookmate en Argentina.

Y no hay dudas que moviliza, porque al cierre de la lectura, la sala queda pasmada, con un gesto a la espera de más. Pasaron 20 minutos, pero nadie quiere que termine. Se improvisa un breve aplauso para la autora, que también fue espectadora de su propia lectura. La experiencia se convierte así en una prueba piloto exitosa para otras lecturas que vendrán. Es un encuentro comunitario y sensible.

Foto: Alejandro Guyot.

Lo breve como espíritu de nuestra época, en un mundo sometido por las pantallas y disperso por la cantidad de estímulos. En el lapso de esos 20 minutos y sumidos en la oscuridad, no hubo posibilidad de retirarse de la experiencia. Estas condiciones fueron claves para sostener la atención de los espectadores.

“Un poco por definición la lectura parece ser una actividad solitaria e individual. Y poner eso en un ámbito colectivo genera otra sensación, pasan otras cosas. Se convierte en algo que está vivo. Pienso en el teatro, en ese tipo de actividades que requieren de lo comunitario, es una experiencia linda de grupo. Y también es un poco un experimento”, agrega D’alessio.

La editora cuenta que cuando era chica su papá le grababa casetes para que ella a la noche pudiera escuchar las historias. Una suerte de reversión de los cuentos leídos en vivo, en voz alta, antes de ir a dormir. Lo recuerda como un acto del orden de la ternura, por eso esta experiencia toca una fibra muy personal suya. Y también la de tantos que están en la sala.

“La experiencia de escucha fue un poco un viaje. En el relato de Dolores, en el recuerdo de la lectura previa que hice del libro en mi casa, en las lecturas en voz alta que había en la casa donde crecí, la imagen de mi mamá eligiendo un libro para leerme. Es movilizante por todo eso, y me dieron muchas ganas de escucharlo hasta el final”, dice Camila, una joven espectadora, a Télam.

La literatura es oralidad en su origen, no estamos inventando nada nuevo. Creo que lo transformador es evocar algo de ese origen con la escucha colectiva, como si fuéramos asistentes a un banquete que se reúnen para disfrutar de las rapsodias de los aedos. Recuperar ese ritual tiene la emoción de entrar en contacto con algo primitivo que nos precede”, suma Dolores Gil.

Foto: Alejandro Guyot.

La lectura está acompañada, además, de una postal para cada espectador que resume el espíritu de Vinilo y le regala un código QR a través del cual la persona activa un código, crea una cuenta en Bookmate y tiene acceso gratuito durante un mes al catálogo del sello. Como cualquier otra plataforma de contenidos, Bookmate funciona bajo suscripción mensual.

Gil aclara que su experiencia como docente de literatura en escuelas secundarias fue fundamental para la lectura del libro. El manejo de los silencios, las pausas, el ritmo y hasta el tono se vuelven fundamentales para captar la atención de los espectadores. Para no ceder. Para enganchar hasta el final. Y el éxito es rotundo.

“Me gustan mucho las experiencias de lectura en voz alta, siempre las disfruté. Lo hacía mucho cuando enseñaba literatura, para intentar atrapar a los adolescentes con el encantamiento de la palabra. Creo que cuando un texto encarna y se hace voz, se abren nuevas dimensiones de sentido. Grabar este audiolibro fue una experiencia muy interesante”, agrega.

La experiencia abre nuevas dimensiones en los modos en que se consume la literatura. En la discusión sobre si el papel va a desaparecer ante los e-books, la respuesta parece ser bastante obvia y es que no. Los audiolibros llegan para completar un panorama en que las formas de consumir textos conviven, se retroalimentan y potencian la experiencia artística.

“Estoy a favor de la convivencia de todos los formatos y de las formas de ser. Formas de pensar. Yo soy muy fanática de leer en papel, me cuesta mucho el libro digital, pero a su vez estoy en contra de ser tan conservadora y me parece bueno incorporar cosas nuevas. Y además hay una crisis de papel mundial, combinado con que en Argentina es un insumo en dólares. En este contexto, me parece que es un momento importante para ponerse a pensar en otras cosas”, concluye D’alessio.

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