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Aniversario del Golpe: Una multitud se movilizó a Campo de Mayo

Antes de secarse las lágrimas, cerró los ojos, respiró profundo, dobló el papel y lo devolvió a su cartera. «El Negrito Avellaneda vive en su pueblo que no olvida, en una historia que no se cierra y siempre estará en los corazones de los jóvenes», cerró Iris Pereyra la lectura de unas palabras escritas a puño y letra cursiva, en una hoja de carpeta, frente al centro clandestino de detención «El Campito». El último sitio de 1976 donde, se tiene registro, permaneció con vida su hijo de 15 años luego de ser secuestrado junto a ella en su casa de Munro. Allí mismo donde el Gobierno Nacional decretó, el año pasado, crear una reserva ecológica.

A dos días de cumplirse el aniversario número 43 del último golpe cívico-militar en Argentina, organizaciones de derechos humanos, familiares de detenidos, referentes y militantes políticos marcharon el viernes, una vez más, hacia el centro clandestino de detención «El Campito». 

Entre la multitud de personas, estuvieron los familiares de víctimas del plan sistemático de represión en Campo de Mayo y referentes Flavia Battistiol, Lorena Battistiol, Silvana Duarte Aranda, Miguel Santucho, Andrés Lablunda, la primera nieta recuperada Tatiana Sfilgoy, José Schulman, Nicolás Arrúa, Guillermo Amarilla Molfino, Guillermo Pérez Rosinblit, Gabriel Corvalan Delgado; además de Gabriel, Malena, Javier y Matías Abinet, entre otros. También los sobrevivientes Marta Fabian, Alfredo Castro y Oscar Comba. 

«No queremos un parque nacional como dijo el Presidente», agregó Iris. «Queremos un lugar de historia, de recuerdo, venir acá, aunque sea, a poner una florcita a nuestros queridos y algo que quede acá para recordarlos, un centro cultural donde los jóvenes vengan a hacer memoria de lo vivido», expresó la mamá del Negrito Avellaneda. 

«Este presente donde uno se pone a pensar como es posible que tengamos un proyecto que pretende instalar un espacio ecológico, que es un negocio inmobiliario, en un lugar que significa tanta para la historia de nuestro pueblo. Mi papá, entiendo estuvo acá y yo también. A mi me trajeron no como Victoria pero sí como María Sol. Mi niñez transcurrió acá, en Campo de Mayo», recordó la nieta recuperada y legisladora porteña, Victoria Montenegro. 

El documento leído por los organismos de derechos humanos destacó: «Hoy somos gobernados por el mismo sector social que pensó y panificó aquel exterminio. Hoy más que nunca venimos a gritar nunca más, son 30 mil, fue genocidio y a renovar nuestro compromiso de lucha con todas y todos». Con respecto a la postura sobre el nuevo decreto presidencial que propone la creación de la reserva ecológica de Campo de Mayo, señalaron: «Sostenemos que en estas ocho mil hectáreas, donde se reunían las jefeturas militares represivas del cono sur de nuestro continente, conocido como Plan Cóndor, la Cía, y gerentes de compañías multinacionales para planificar el golpe más certero contra la clase obrera organizada, no deben ser modificadas». 

«El Gobierno nacional y sus intereses privados conformaron un mega proyecto llamado Campo de Mayo, cuya terminología estética y formato es similar a los de Nordelta, en realidad lo que pretende es un exclusivo negocio inmobiliario que es, tal vez, el más grande del país en este momento. No vamos a permitir que realicen un negocio inmobiliario cuando ni siquiera terminaron los juicios por lesa humanidad originados en estas tierras», continuaron.

«La sola idea de disponer de este espacio por decreto es descabellada y autoritaria. Cuando el presidente lo anunció en la apertura de sesiones, supusimos que, como todos los presidentes del mundo estaba anunciando un proyecto que se discutiría, luego, en las cámaras, y que para eso lo anunciaba, para convencer a los legisladores, Pero lo anunció y firmó un decreto. Actos tan despóticos e irracionales son propios del maquillaje democrático con que pretenden confundir a la población y no merecen más que nuestro repudio», agregó el documento. 

Un decreto a favor del olvido

El espacio donde funcionó «El Campito» se ubica a más de mil metros de la última calle de asfalto, en el corazón de Campo de Mayo. Un camino de tierra, flanqueado por la maleza de un bosque que parece no terminar, es el único acceso. Llegar a pie puede llevar más de una hora desde el ingreso más cercano: Puerta 4. Allí, dos construcciones abandonadas, intactas al paso del tiempo, son el objeto a conservar para unos, y a derribar para otros. 

«Exigimos ponerle a este espacio voz, movimiento y sentido. Necesitamos que aquí retumben nuestras verdades. Necesitamos escarbar, con nuestras propias uñas, estas tierras. No al proyecto Campo de Mayo. No a la explotación de estas tierras», leyó una joven familiar de un detenido desaparecido que permaneció secuestrado en Campo de Mayo. 

El 16 de noviembre de 2018, el artículo inicial del decreto presidencial 1056/2018 sentenció: «Establécese en el predio ’Campo de Mayo’ un régimen especial de manejo y conservación del ambiente denominado ’Reserva Ambiental de la Defensa Campo de Mayo’». Pero quien avisa no traiciona: el propio presidente Mauricio Macri había anunciado la intención, frente al Congreso, en la apertura de sesiones del mismo año. 

El rechazo fue unánime de parte de los organismos de derechos humanos tras el proyecto anunciado por Macri, ratificado luego por el Jefe de Gabinete, Marcos Peña. Pocos días después, una Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, junto a la nieta restituida Maria Victoria Moyano, presentaron en el Juzgado Federal, Criminal y Correccional N° 2 de San Martín una medida cautelar para impedir la «innovación» en el predio de Campo de Mayo. 

A pesar de la deslegitimación genuina y contundente por parte de los organismos de derechos humanos, Macri, acompañado por el ministro de Defensa, Oscar Aguad, los secretarios de Derechos Humanos, Claudio Avruj, y de Ambiente, Sergio Bergman, inauguró la Reserva Natural de la Defensa y expresó: «Me propuse, desde el primer día, tratar de unir a los argentinos. En algunas cosas tenemos diferentes opiniones pero deberíamos dialogar para llegar a acuerdos positivos». El cinismo le ganó a la compostura de un presidente que obliga a retroceder demasiados casilleros en la búsqueda de justicia y castigo a los responsables del genocidio. 

Juicios suspendidos

El accionar de una Justicia relacionada íntimamente con las decisiones del Gobierno nacional que intenta «enfriar» los avances en el terreno de los juicios, fue otro de los blancos en la marcha hacia «El Campito».

Según la Procuración General de la Nación, los represores con prisión domiciliaria ya duplican a los que están en las cárceles. La falta de continuidad que encuentran los juicios, se instalan como síntoma de una época. 

La mayoría de los juicios que debían comenzar tras la feria judicial fueron aplazados por falta de presupuesto para conformar los tribunales. Así, recién el viernes se puso en marcha el juicio por el caso Chavanne, donde comenzó a juzgarse al agente de inteligencia Raúl Antonio Guglielminetti y al ex presidente de la Comisión Nacional de Valores e íntimo amigo del ex ministro de Economía José Afredo Martínez de Hoz, por la privación ilegítima de la libertad de 28 empresarios industriales vinculados al Banco de Hurlingham y a Industria Siderúrgica Grassi. 

El otro juicio por Campo de Mayo que fue desplazado, tras el alegato de la Justicia de no contar con los recursos suficientes para comenzar el proceso, es el que involucra a la represión en la fábrica Mercedes Benz, incluido en la megacausa de Campo de Mayo. Comenzará el 29 de abril, según fue anunciado. En el banquillo de los imputados estarán 19 represores, exintegrantes del Ejército, expolicías y civiles. Siete de ellos serán juzgados por primera vez. 

 

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