Malvinas Argentinas

Amenazaron a fiscal de Malvinas Argentinas

La conocen como «La banda de las cuatro por cuatro». Precisamente, se habían especializado en robar por encargo vehículos de doble tracción. Se hacían pasar por policías y asaltaban a sus víctimas a la salida de countries y barrios privados de las zonas de Pilar, Derqui y San Miguel. Además de los robos, dos de los integrantes de esta organización estarían involucrados en los asesinatos de un prestamista de San Miguel y del hijo del propietario de una parrilla en Bella Vista.

Y como si hiciera falta algo más para demostrar que se trata de una banda muy «pesada», hace cuatro días amenazaron al fiscal bonaerense que los investigaba. Además, sin forzar la puerta de la fiscalía se robaron elementos secuestrados durante un allanamiento realizado en la casa de una sospechosa. El robo ocurrió en un edificio que tiene custodia de la policía bonaerense.

«Dejate de joder, porque si no parás de investigar lo de las camionetas, te vamos a matar», le dijeron al fiscal Pablo Rolón, en cuanto atendió el teléfono de su oficina.

Según informaron fuentes policiales, al día siguiente hubo otra advertencia telefónica. Veinticuatro horas después, sin que ninguna ventana o puerta hubiera sido forzada, robaron de la fiscalía N° 20 de Malvinas Argentinas un chaleco antibalas, esposas y una gorra de policía. Todos esos elementos habían sido secuestrados de la casa de una mujer a la que fuentes de la investigación identificaron como Vanesa Amaya, quien, presuntamente, habría sido la encargada de «elegir» a las víctimas y obtener datos que permitieran sorprenderlas en los falsos controles.

Las amenazas al fiscal fueron confirmadas por fuentes policiales, ya que el fiscal Rolón se negó a realizar comentarios sobre las advertencias telefónicas que recibió en su oficina.

Todos aquellos elementos robados, que por orden judicial habían sido secuestrados de la casa de Amaya, en José C. Paz, eran utilizados por el resto de la banda para hacerse pasar por policías que, supuestamente, realizaban controles de documentación de vehículos, con el fin de que los conductores de las camionetas se detuvieran y, así, poder asaltarlos.

La investigación que permitió desbaratar la banda que robaba camionetas de doble tracción por encargo comenzó hace diez días, con el robo de una 4×4 en Bella Vista, partido de San Miguel.

La denuncia quedó radicada en una de las fiscalías descentralizada de Malvinas Argentinas, que pertenece al Departamento Judicial San Martín. En ese momento, estaba de turno Rolón, quien, según fuentes policiales, ordenó que revisaran otras denuncias en las que los vehículos robados eran camionetas todoterreno.

Así, los investigadores descubrieron que había por lo menos veinte sumarios iniciados en otras fiscalías, casos en los que las víctimas dijeron haber sido asaltadas por delincuentes que se habían hecho pasar por policías. A partir del seguimiento de uno de los automóviles usados en los robos, los policías lograron identificar a cuatro sospechosos que vivían en José C. Paz, San Miguel y en Derqui, en el partido de Pilar.

Con esos datos, los policías allanaron cuatro domicilios y detuvieron a la mencionada Amaya. Los tres cómplices lograron escapar. No obstante, en la casa de uno de ellos, al que fuentes de la investigación identificaron como «Leo Rocha», los investigadores encontraron una baliza similar a la que usan los móviles policiales y un radiotransmisor.

Ese sospechoso tendría pedido de captura en otra causa penal. Según fuentes de la investigación, estaría vinculado con el homicidio de Facundo Ceballos, de 26 años, hijo del propietario de una parrilla de Bella Vista. Ceballos estuvo desaparecido tres días. Lo habían visto con vida por última vez en un pub del centro de San Miguel. Su cuerpo fue hallado el 2 de mayo pasado en un descampado de Moreno. Estaba calcinado y tenía tres balazos en la cabeza.

Según la principal hipótesis que siguen los investigadores, Rocha habría matado a Ceballos por una cuestión personal, ligada a un asunto sentimental.

Robos por encargo
Después de los allanamientos realizados por el fiscal Rolón y por la policía, se terminaron en la zona los robos de camionetas doble tracción.

Durante la investigación, se determinó que la banda sólo robaba camionetas de alta gama y de una marca en particular. Operaban con un «intermediario» que les hacía los pedidos de camionetas para las cuales ya tenía comprador.

Una vez que recibía el vehículo robado, el intermediario se encargaba de hacer una documentación falsa para las camionetas, que vendía como si fueran legales. En la jerga policial, la maniobra que realizaba el intermediario es conocida como «emponchado»: el hombre hacía toda la documentación para el vehículo con números de chasis, motor y carrocería nuevos.

Aprovechándose de su capacidad para relacionarse, la imputada Amaya elegía a las víctimas en los gimnasios. Allí, luego de conversar con hombres o mujeres obtenía los datos sobre las camionetas que tenían y el country en el que vivían. Según fuentes de la investigación, luego de obtener esos datos, la mujer se habría encargado de avisar a los asaltantes, quienes armaban el falso control policial cerca de los countries donde vivían las víctimas para robarles las camionetas.

Además de buscar a los tres prófugos, los investigadores se abocaron a tratar de identificar al intermediario. Uno de los prófugos habría estado vinculado en una misma causa penal con el principal sospechoso de haber asesinado el año pasado al financista Mauricio Méndez.

El empresario, de 52 años, fue asesinado de ocho balazos el 21 de julio pasado en su oficina, situada en pleno de centro de San Miguel. Hasta ahora, por este crimen hay sólo un sospechoso detenido, según informaron fuentes policiales. Fuente: Gustavo Carabajal, de La Nación ●•

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