José C. Paz

Ishii, Facebook y el oportunismo en tiempos de pandemia

Tras los dichos del intendente de José C. Paz, Mario Ishii, la oposición repudió de manera enérgica la conducta y no solo pidió que la Justicia investigue el hecho, sino que, también, los más osados llegaron a pedir la renuncia del jefe comunal. En medio de acusaciones de todo tipo hacia la figura de un intendente sin crédito entre los sectores conservadores de la clase media, las redes sociales, los trolls, los bots, juegan su propio partido, en un terreno donde las mayorias se compran, no se eligen democráticamente.

Dos comunicados fueron emitidos y viralizados de manera oficial, tras las circulación del video de Mario Ishii en el que se lo escucha decir a ambulancieros del distrito: «Yo los tengo que cubrir cuando venden falopa». Uno, de la Unión Cívica Radical de la Provincia de Buenos Aires y, otro, de Cambiemos local de José C. Paz. Más allá de los escritos que, hIcieron un abordaje similar y actuaron con celeridad para dar pie a una investigación judicial, dIstintos referentes políticos opositores se refirieron al hecho, a la par de las editoriales periodísticas.

Pero la cosa no queda allí. Las exposiciones desfilaron en canales de televisión y en medios de cobertura nacional. Entonces, la diputada provincial de Juntos Por el Cambio Carolina Píparo en la mesa de sábado de Juana Viale, por El Trece, luego de ver el video de Ishii y en la mesa más abundante y ostentosa de la TV argentina, desplegó su indignación, aceptáble y lógica en términos de contienda política. Lo inevitable del espectáculo que apasiona a televidentes son las preguntas: «¿Conocerá Píparo donde queda en el mapa provincial José C. Paz? ¿Tendrá datos de las tasas de desempleos y la calidad de empleos que tienen las personas que viven en el distrito? ¿Sabrá cual es la historial de un distrito que traslada un orígen de asentamientos, a la actualidad, de migraciones golondrinas que se transformaron en la mano de obra barata de la Ciudad de Buenos Aires?

En la misma dirección, tras las aclaraciones del apuntado, un proyecto elaborado por la concejala radical paceña de la Coalición Cívica-Ari, Gina Chavero, busca exprimir el limón de la declaración descontextualizada de Ishii: propuso la creación de una comisión investigadora para evaluar la conducta del mandatario municipal. «Los hechos ameritan la suspensión preventiva», señalaron desde el radicalismo.

¿Cuales son las bases políticas que dan sustento a tal representatividad en minoría? Se trata de una concejala que, casualmente, estuvo en el centro de la escena paceña durante las útlimas semanas, cuando no existía aún tal escándalo por el video viral: había ofrecido gente para una movilización contra el intendente, según señaló un medio local. Fue blanco de críticas por eso.

Pero la representatividad de la facción opositora en José C. Paz no se limita a prácticas superadoras de una lógica burocrática, que atraviesa cierto desgaste y que podría asumirse injusta en varias de sus aristas, según cuál sea el actor interpelado. Por el contrario, Chavero controla indirectamente las riendas de uno de los grupos de Facebook con más de 53 mil miembros -a analizar la legitimidad de las cuentas-, desde donde, con publicaciones discriminatorias, violentas y descontextualizadas, el caudal de usuarios intenta moldear lo que con votos les resulta, prácticamente, imposible. Hablamos de una verdadera ensalada donde brillan trolls que marcan el tempo de la opinión pública paceña.

La discusión que el peronismo acostumbra a dar cara a cara, con movilizaciones en las calles o reuniones que ostentan poder de acuerdo a la capacidad de convocatoria de las agrupaciones que hacen a las bases políticas y territoriales de la configuración paceña hoy se limita, por el contexto, al debate en redes sociales y a la apuesta económica que cada espacio pueda volcar allí. Ahora bien, no solo es económica la carrera: sería una picardía despreciar la capacidad de influencia que desarrolló la oposición al peronismo, en todos los niveles, desde 2015 en adelante, que posicionó opiniones, difícil de reconciliar con la realidad, con una rapidez y eficacia pocas veces vista.

«No aceptan que son minoría», sentenció la semana pasada la presidenta de la Cámara de Senadores de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. La frase, puede ser, rápidamente, adaptable a cualquier escenario en donde están los unos, con los votos, y los otros, con la capacidad y el viento a favor por el contexto de una política trasladada, por fuerza mayor, al plano de la virtualidad.

“Nos costó tanto derribar los bunkers, bajar el crimen y meter a los narcos tras las rejas, que encontrarse con un intendente encubriéndolos duele”, expresó la ahora presidenta del Pro, Patricia Bullrich, tras ser consultada por los dichos de Ishii. Un informe presentado en febrero por la actual ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, quien la reemplazó en el cargo, derribó la teoría panfleteada por Cambiemos y reveló, entre otros datos, que durante la gestión de Bullrich, el 80% de los operativos antidroga en la Provincia de Buenos Aires fue contra consumidores y pequeños vendedores. Lo que demuestra que, hasta hoy, hay noticias con más capacidad de circulación que otras.

En el mismo sentido, dijo el ahora jefe de bloque macrista de la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo: “Haber puesto todo nuestro esfuerzo en perseguir narcotraficantes, desbaratar bandas y derribar sus búnkers, para que un intendente cuente cómo los protege desanima y preocupa mucho”. Peronista el hombre, de buena relación con el ejecutivo paceño en la primera parte de su mandato al frente del Ministerio de Seguridad provincial, Ritondo acusa a Ishii de supuesta complicidad con el narcotráfico y, a la vez, es investigado por haber realizado espionaje ilegal sobre el mandatario paceño. Solo un capítulo más de lo absurdo.

Otra expresión llamativa, tras la viralización del video, fue la hecha por el diputado nacional radical Álvaro Lamadrid, quien econtró en la declaración de Ishii un puente con su denuncia hacia la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner por asociación ilícita, lavado de dinero y narcotráfico. ¿Cual será el argumento de un diputado del que no existen registros de su paso por el distrito de José C. Paz en busca de evidencias que respalden la gravedad de su acusación?

En tiempos de pandemia, la representatividad que nos ofrece el sistema democrático se ve afectada y determinada por las capacidades de cohersión y manipulación de los hechos que se muestran intermitentes, con saña y malicia de manera virtual. La discusión ha sido trasladada a un campo donde, guarecidos, quienes supieron desarrollar nuevas formas de administrar la manera en que los hechos se muestran, y las opiniones que de allí se desprenden, sacan ventaja.

La oportunidad es única para referentes, legisladores y opositores en general, para, cómo pregona el arte marcial japonés Aikido: utilizar la fuerza del oponente en su contra, en un contexto que lo propicia, y asi hacer, según un funcionario local, «política barata«.

 

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